“El hígado graso se caracteriza por la acumulación de ácidos grasos y triglicéridos en las células hepáticas”. Así lo describe la Asociación Mexicana de Hepatología; además, indica que la acumulación de grasa en los hepatocitos “puede causar inflamación del hígado, con la posibilidad de desarrollar fibrosis y derivar en daño hepático crónico o cirrosis”.

Por otra parte, la Fundación Canadiense del Hígado explica que cuando la dieta aporta una cantidad de grasa superior a la que el organismo puede asumir, esa grasa se va acumulando en el hígado. Los especialistas de la Fundación Americana del Hígado detallan que si el hígado tiene un porcentaje de grasa entre el 5% y el 10% de su peso, se considera que la persona tiene hígado graso.

Además, señalan que la enfermedad hepática por depósito de grasa no alcohólica (NAFLD por sus siglas en inglés) suele desarrollarse en personas con sobrepeso u obesidad, diabetes o niveles altos de colesterol o triglicéridos.

Por ello es importante vigilar la dieta y consumir alimentos saludables.

Fuente: www.eldia.com

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