Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Binghamton (Nueva York), arrojó que es un factor de riesgo prestar excesiva atención a ciertos gestos de las demás personas ya que se pueden relacionar con la depresión.

En el ensayo participaron 160 mujeres, de las cuales 60 de ellas poseían antecedentes de depresión, cuya obligación era mirar rostros molestos, tristes, alegres y neutros.

A través de un sistema que detectaba el movimiento de los ojos, los expertos comprobaron que las mujeres que se habían deprimido alguna vez se detenían más tiempo en las caras iracundas.

Asimismo, esas voluntarias tenían mayores posibilidades de recaer en un periodo de dos años, tal y como lo evidenciaron en el seguimiento realizado después del experimento.

Con el fin de evitar este peligroso afianzamiento por las expresiones de enojo y reprobación ya se están desarrollando programas informáticos y juegos de ordenador, también usados en casos de ansiedad, que ayudan a ejercitar nuestra capacidad de atención.

Fuente: muyinteresante

 

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