En los últimos tiempos, varios estudios han puesto en evidencia los efectos perjudiciales que a largo plazo puede ocasionar tomar demasiados inhibidores de la bomba de protones (IBP), de los cuales el producto más conocido es el omeprazol.
Razón por la cual, la  Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD) ha salido al paso con estas declaraciones: “Si ponemos en una báscula los riesgos y beneficios de estos fármacos, ganan claramente los beneficios”.
Según el especialista del Aparato Digestivo español, Carlos Martín de Argila, “los IBP son fármacos seguros, avalados por los millones de personas que, desde los años 80, han sido tratados con estos medicamentos, en muchos casos de forma crónica prolongada en el tiempo”.  Aunque añade que como cualquier otro medicamentos, éstos pueden tener algunos afectos adversos.  Pero, a su juicio, “los beneficios son más numerosos que los riesgos”.
El experto de la Sociedad Española de Patología Digestiva considera imprescindible “ser cauto” y apostar por una labor preventiva que se centre “en adecuar bien las indicaciones del medicamento, hacer un buen análisis del riesgo del paciente, conociendo sus distintas enfermedades y los diferentes fármacos que toma, y realizar un seguimiento con determinaciones analíticas específicas, especialmente en las personas mayores tratadas de forma crónica”.
Por ende, la recomendación es no automedicarse, no exceder las dosis indicadas por los médicos tratantes y consultar a los galenos ante la necesidad de cambiar de medicamentos si fuera necesario.
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