La base de la elíptica es realizar cardio con un gesto equivalente a la carrera pero con un impacto mínimo. Además, no solo se puede hacer cardio con esta máquina, sino que dependiendo de la intensidad, podemos adecuar el tipo de entrenamiento.

La elíptica puede ser la mediadora entre andar y correr, en especial en aquellas personas que no poseen una buena condición física o que hayan tenido lesiones o problemas en articulaciones como el tobillo, rodilla o cadera.

Si bien, una persona puede pensar que la elíptica es parecida o menos intensa que caminar, el asunto es que haciendo elíptica hay una mayor implicación muscular que cuando se camina, aunque no tanto como cuando corremos, de ahí que sea una manera intermedia de pasar de una actividad a otra.

Tanto caminar, como hacer elíptica y correr pueden convivir en un plan de entrenamiento. Todo depende de la persona, su condición física y posibilidades.

En una lesión de tobillo, por ejemplo, podemos pasar de andar en el agua a andar sobre tierra, después hacer elíptica y, por último, correr. Eso sí, siempre bajo supervisión médica, por supuesto.

Igualmente es otra alternativa para motivarnos si ya vivimos fastidiados de salir siempre a andar al mismo paso. La elíptica nos incrementa un peldaño la intensidad y transforma el tipo de actividad.

Fuente: vitonica

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