Reseña el portal del diario mexicano Pulso, que según las cifras más recientes del Instituto Nacional de Salud Pública de México (Insp), en la nación azteca hay 5 millones de niños con sobrepeso y obesidad y 71% de adultos con la misma condición. Los datos fueron presentados en la conferencia “Obesidad, un problema prioritario de salud pública: determinantes genéticos y ambientales”

“El problema empieza desde la niñez, y debe ser tomado en cuenta. Por ejemplo, con los desayunos de los niños”, dijo la investigadora del INSP, Ana Isabel Burguete García.

De acuerdo con la investigadora, tanto una dieta desbalanceada como mandar a los niños en ayuno a estudiar, provocan efectos adversos si se quiere combatir la obesidad, ya que se reducen los aportes de nutrientes y desacelera el organismo.

 

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En el caso de los adultos las cifras tampoco son alentadoras, el 71.3 por ciento de los mexicanos tienen sobrepeso u obesidad. En esta población la prevalencia de algunas enfermedades relacionadas es considerable, como es el caso de la diabetes, hipertensión y síndrome metabólico, con 9.2, 31.5 y 34 por ciento, respectivamente.

Durante la conferencia realizada en la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), la investigadora dijo que estudios recientes sugieren la relevancia que tiene la microbiota intestinal, una serie de microorganismos, para reducir la obesidad.

Asimismo, señaló que un estudio del INSP determinó que tener una dieta balanceada es fundamental, ya que la interacción entre la microbiota, el alto contenido en grasas y carbohidratos incrementa la presencia de obesidad.

El cuerpo cuenta con 10 veces más de dichas bacterias intestinales que células. Éstas ayudan a la extracción de energía, fortalecer la inmunidad de las células intestinales y sintetizar las vitaminas y el ácido fólico, entre otras funciones.

Genética vs. hábitos 

Hay 430 genes asociados a la obesidad humana. Sin embargo, la doctora Burguete rescató que independientemente de las condiciones con las que hayamos nacido, la dieta juega un papel crucial para combatir la obesidad.

“La carga genética es un factor con el que nacemos y no modificable. Pero afortunadamente también la microbiota es un factor modificable, y eso es a partir de la dieta”, dijo.

En este sentido sustituir las grasas saturadas por proteínas es un punto clave, dijo la experta. Dichas grasas mandan una señal permisiva en el cerebro, induciendo a las personas a comer más.

Caso contrario a las proteínas, estas grasas “en el hipotálamo bloquean la saciedad, y mantienen estimulado solamente el apetito. Entonces, voy a consumir más de este tipo de alimentos, voy a tener un sobreconsumo de grasas, la cual se va ir acumulando en mi tejido graso y voy a tener obesidad”, explicó.

Una dieta balanceada conlleva pan y cereal integral, verduras, frutas, legumbres y proteína, recalcó.

Fuente: Pulso 

 

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