La miel de agave es considerado un edulcorante natural rico en fructosa. Puede tener efectos nocivos si se consume en exceso ya que un alto consumo de fructosa puede sobrecargar el hígado, convirtiendo la fructosa en grasa que se expulsa en forma de partículas VLDL y aumenta los triglicéridos en sangre.

Muchos expertos creen además que esta grasa puede acumularse en el hígado y causar enfermedad del hígado graso.

Asimismo, a pesar de que a corto plazo la fructosa no incrementa los niveles de azúcar en sangre, sí que puede hacerlo a largo plazo, aumentando también el riesgo de diabetes tipo 2 y síndrome metabólico.

Por todas estas razones, la miel de agave es considerada un edulcorante perjudicial, a pesar de ser natural.

Fuente: nutricionsinmas

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