Los investigadores del sueño pudieron clasificar a las personas según sus hábitos a la hora de dormir. En el mundo existen dos categorías: los denominados búhos, acostumbrados a trasnochar, y las alondras aquellas que son madrugadoras.
Horacio de la Iglesia, profesor de biología de la U. de Washington, comentó que la extensión del horario en algunos países, sobre todo en vacaciones al viajar a lugares donde la zona horaria es diferente, resulta perjudicial, en especial para los búhos.
“Existen predisposiciones genéticas que hacen que algunas personas (alondras) funcionen mejor a horas tempranas, mientras que otras (búhos) funcionen mejor a horas tardías. El cambio de horario es bueno bueno para las alondras”, porque suelen aprovechar el tiempo en las mañanas, explica el biólogo a La Tercera.
Saber cuál es el porcentaje de personas alondras y búhos es complejo. Horacio señala que la cifra parece variar un poco de acuerdo a la región geográfica, probablemente de acuerdo a las etnias. Sin embargo, estima que aproximadamente el 50% de las personas no tienen una preferencia muy fuerte de horarios, otro 25% son alondras y el restante 25%, búhos.
“En algunos países el porcentaje de búhos llevó a cambiar los horarios de trabajo para acomodar horarios más tardíos. La gran mayoría de los adolescentes son búhos. Pedirle a un adolescente que empiece su día escolar a las 7:30, es equivalente a pedirle a un adulto que empiece a las 5:30”, advierte el investigador.

Fuente: La tercera
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