La dieta “beach ready” se centra básicamente en que conserves en tu peso ideal y afrontes esos días de playa sin engordar a lo loco por los pasapalos, el bufet libre del hotel y las cenas descontroladas.

El nutricionista Ian Marber expone “Las vacaciones están pensadas para ser un descanso de la rutina diaria y las presiones de la vida”. No obstante, “tan pronto como se produce un aumento de la ingesta de calorías o se empiezan a comer esos carbohidratos que llevas meses evitando, el cuerpo se ajusta a la nueva dieta: de la misma manera que las grasas cubren la demanda de energía cuando la comida se reduce, el mecanismo también funciona a la inversa”, señala.

¿Dieta durante las vacaciones?

El experto en nutrición en The Telegraph se pregunta “¿Cómo gestionar el inevitable aumento de peso que va de la mano de estar inactivo y comiendo más de lo habitual?”, Siguiendo los simples pasos de la dieta beach ready lograrás deleitarte de tus vacaciones sin volverte loco con la idea de que no vas a poder entrar en los vaqueros que lleves en el viaje de vuelta.

1. Dale a las proteínas. No tienes que angustiarte, pero tratar de comer más proteínas de lo normal y acompañarlas de verduras y hortalizas para sentirte lleno e impedir las grasas que probablemente tendrás a mano, es una buena opción para conservar una dieta veraniega equilibrada.
Trata de evitar los dulces y golosinas durante el desayuno y reemplazarlos por alimentos con más proteínas como los huevos, embutidos, una rebanada de pan o un yogur sin azúcar endulzado con frutas.

2. Snacks vacacionales. Antes de dejarte llevar por los manjares que exhiban restaurantes y bufets, Marber exhorta acercarse al supermercado local y abastecernos de frutos secos como nueces o almendras para picar entre horas. “Debes comer un pequeño puñado a media mañana y otro a media tarde con una pieza de fruta”, sugiere: “Las proteínas y grasas de los frutos secos liberan energía lentamente y una manzana o una ciruela aportan algo de fibra y un sabor dulce”. El aperitivo veraniego ideal.

3. De este alcohol no beberé. No tienes que dejar de tomarte una cerveza fría.. Pero, intenta tener a mano tus frutos secos o unas aceitunas porque ayudan a ralentizar la absorción del alcohol. Por ejemplo, en lugar de pedir directamente una copa de vino, antes de que sirvan la comida tómate un vaso de agua o una bebida refrescante y así. Evita la sangría y otras bebidas con o sin alcohol con sabor a fruta dado que poseen más azúcares de los que crees y estos se convierten en calorías extra.

4. No te olvides moverte. “A menos que te encuentres en unas vacaciones de aventura, es posible que no te estés moviendo lo suficiente”, vaticina el nutricionista. Aprovecha para dar paseos por la orilla del mar, nadar o incluso practicar algún deporte acuático. Aunque seas más de montaña que de playa no hay excusas para hacerte alguna ruta a pie. Lo poco que hagas te ayudará a asegurar que la máquina de quemar calorías sigue trabajando correctamente.

5. Sacia el hambre a deshoras. De vacaciones se te cambian los horarios de comida. Más aún si viajas al extranjero y de pronto tienes que cenar a las 17.15 cuando sueles hacerlo a las 21.00. Si te da hambre más tarde evade tener a mano los puestos de comida callejera o caerás en la tentación.

Fuente: elconfidencial

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