Un hombre de 79 años que sufría de un agresivo cáncer en la boca, se convirtió el pasado 3 de julio en el primer enfermo terminal al que se aplica la eutanasia en Colombia, donde desde abril fue legalizado.

¡Adiós cáncer!
Tal como había pedido, Ovidio González murió el 3 de julio del 2015 en la ciudad de Pereira, tras recibir una potente sedación en la Clínica Oncólogos de Occidente. Hace una semana la clínica le había cancelado el procedimiento quince minutos antes de que se llevara a cabo por discrepancias entre los médicos, acerca de si su caso cumplía los requisitos que establece el protocolo vigente.
El hijo de Ovidio González, Julio César González, muy conocido en Colombia como caricaturista, inició una campaña en medios y redes sociales para dar a conocer lo ocurrido tras reponerse del impacto psicológico que le causó la situación. Según su versión, la cancelación hace una semana del procedimiento se debió a que un médico alegó que “para cumplirle ese derecho el enfermo tenía que estar completamente postrado”, mientras que, a su juicio, Ovidio González podía vivir como estaba “otro tiempo”. Por parte del centro se adujeron supuestos vacíos legales y el Ministerio de Salud, el cual a finales de abril estableció por mandato de la Corte Constitucional el protocolo para aplicar la eutanasia en casos terminales, tuvo que salir a aclarar las cosas.

Para Carmenza Ochoa, directora de la Fundación por el Derecho a Morir Dignamente, la situación de Ovidio González, quien padecía fuertes dolores y tenía desfigurado el rostro por el cáncer, se ajusta al proceso aprobado en Colombia.
“El caso era indudablemente terminal porque era incurable con la tecnología que existe hoy en día, progresivo, incapacitante y deteriorante. Le causaba sufrimiento al paciente, era definitivamente terminal”, aseguró a Efe. La experta destacó la relevancia de este caso, que es la “primera muerte legal” en América Latina y que convierte a Colombia en un país “pionero en el desarrollo de la muerte digna”.

Fuente: El Comercio
También puedes consultar:

Crónica de un suicidio asistido

“Sácale la lengua al cáncer”

Comenta y se parte de nuestra comunidad