En algunas ocasiones en nuestra vida diaria pretendemos autocontrolarnos y esto no crea más que ira contenida. El autocontrol puede inducir que las personas sean más proclives a comportarse de manera más agresiva con su familia, amigos o pareja. Y es por eso que es muy significativo conocernos bien para saber cómo proceder y reaccionar ante estas situaciones.

Una de las emociones que más puede afectarnos es la Ira. Se trata de una emoción definitiva para la supervivencia, ya que nos activa y defiende en situaciones de peligro. La ira puede surgir como resultado del autocontrol, cuando pretendemos controlarnos tanto que nuestro cuerpo decide estallar. No obstante, puede darse en instantes que no admita un peligro con lo que puede convertirse en un problema para la convivencia con nuestros seres queridos, que pueden transformarse en objeto de la ira sin ser ellos culpables.

Cada persona reacciona de manera distinta, pero la presión autoimpuesta mediante el autocontrol puede llevarnos a conductas agresivas e impropias de Nosotros. Y eso puede afectar a nuestras relaciones sociales.

Un estudio realizado  por un equipo de investigadores de la Universidad de California ha descubierto que si nos autocontrolamos, en ocasiones, podemos comportarnos, subsiguientemente, de manera más agresiva. Igualmente, otro hallazgo de estos científicos ha sido que el seguimiento riguroso de ciertas dietas alimenticias pueden causar una mayor agitación en las personas que la realicen y puedan molestarse con el resto con mayor facilidad. De esta forma se supo que aquellas personas que se autocontrolaban en su dieta alimenticia y no ingerían  lo que no debían, procedíendo de forma más violenta.

De ahí que muchos expertos y psicólogos exhorten que, en casos de autocontrol excesivo, abandonemos de lado la disciplina autoimpuesta y nos dejemos llevar, si bien sea un poco, para evitar episodios violentos.

Fuente: nosotras

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