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A propósito del Día Mundial contra la Hepatitis, celebrado cada 28 de julio en honor del descubridor del virus de la hepatitis B, Profesor Baruch Samuel Blumberg, galardonado con el Premio Nobel, nacido ese día; A Tu Salud conversó con la internista, gastroenteróloga y hepatóloga Merita Senior para conocer específicamente acerca de una afección que puede pasar desapercibida como la hepatitis C.

La hepatitis C es una enfermedad del hígado causada por el virus del mismo nombre; ese virus puede causar una infección, tanto aguda como crónica, cuya gravedad varía entre una dolencia leve que dura algunas semanas, y una enfermedad grave de por vida.

 

Según la doctora, la hepatitis tipo C «fue descubierta en el año 1992, por lo que se considera una enfermedad relativamente nueva para la humanidad. Es a partir de ese momento que los científicos comenzaron a hacer pruebas de pesquiza, es decir, exámenes en personas sanas. Por esta razón, el haber realizado una transfusión de sangre antes de 1992 representa un factor de riesgo», acotó.

Entre 300.000 y 500.000 personas mueren anualmente por enfermedades hepáticas asociadas con la hepatitis C.

Síntomas

El período de incubación de la hepatitis C puede variar de dos semanas a seis meses.

Tras la infección inicial, aproximadamente un 80% de las personas no presentan ningún síntoma. Los pacientes con sintomatología aguda pueden presentar fiebre, cansancio, inapetencia, náuseas, vómitos, dolor abdominal, orinas oscuras, heces claras, dolores articulares e ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos).

Examen y diagnóstico

Dado que la infección aguda con el VHC es generalmente asintomática, su diagnóstico precoz es muy infrecuente. En las personas que desarrollan la infección crónica con el VHC, esta puede permanecer sin diagnóstico hasta que se haya producido un grave daño hepático.

La hepatitis C no se transmite a través de la leche materna, los alimentos o el agua, ni por abrazos, besos y comidas o bebidas compartidas con una persona infectada.

Se recomienda cuidar y vigilar el hígado ya que enfermedades terminales como la cirrosis y las afecciones graves se deben a la hepatitis C; por eso se insiste en un control exhaustivo y la buena alimentación. Es necesario reafirmar que en la actualidad no existe vacuna contra la hepatitis C.

Fuente: Dra. Merita Senior. Teléfono: 0414 3281030.

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