La subida de las temperaturas puede causar apatía, irritabilidad, mal humor y confusión entre algunas personas, que ven cómo su bienestar, armonía e inclusive salud mental, se ven alterados durante estos días cuando el mercurio no da tregua.

Según el doctor en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, Valentín Martínez-Otero explica que,  si bien normalmente el calor tiene un impacto estimulante sobre las personas y causa «un humor amable o carácter euforizante», las altas temperaturas, en casos extremos, logran actuar de forma negativa sobre ciertas personas.

«Un calor moderado estimula a salir más y a estar de buen humor, pero al superar un cierto nivel existe una sobreadaptación del organismo que puede conducir al malestar», Expresa.

Los sujetos que sufren depresión, ansiedad, estrés o patologías de bipolaridad, son más expuestos a soportar irritabilidad, debilitamiento o aturdimiento ante estas situaciones extremas.

Sintomatologías como confusión, Sintomatologías descenso del rendimiento físico y psíquico, menor capacidad de reacción y concentración, consiguen desencadenar frustración entre algunas personas e inclusive «reacciones agresivas».

Otros grupos sensibles a las altas temperaturas son las personas mayores, niños, enfermos y todos aquellos que posean una patología previa que «deben extremar los cuidados», advierte.

Por otro lado, Fernando Millares, profesor de Psicología de la Universidad CEU San Pablo, señala que casi un tercio de la población es «meteorosensible», padece cambios anímicos vinculados a las temperaturas extremas y a la duración de las horas de luz.

«Al extremarse las altas temperaturas, tenemos vasodilatación provocando bajadas de tensión, mayor sudoración y pérdida de líquidos, especialmente de electrolitos a través de la piel, lo que genera cansancio». Es entonces cuando el cansancio «puede volverse patológico», indica Millares.

Aunque, no sólo las altas temperaturas perturban a la salud mental, sino que otros factores como el incremento del grado de humedad y los iones positivos que se localizan en el aire caliente, trascienden en las personas «meteorosensibles».

Conjuntamente del cansancio, el mal humor, la impaciencia o la impulsividad, las personas «meteorosensibles», soportan igualmente en el ámbito laboral ya que desciende su eficacia y productividad, mientras aumenta la falta de atención.

Miralles exhorta estar a la sombra, no hacer esfuerzos físicos, consumir alimentos con pocas calorías, no tomar alcohol y descansar, al mismo tiempo de consumir bebidas isotónicas y evadir las energéticas porque, «al contener taurina, puede aumentar la ansiedad» y, por tanto, el mal humor y el cansancio.

Ambos expertos concuerdan en que no existen casos de violencia «extrema» ligados al calor, si bien en determinadas situaciones como las que se causan en grandes ciudades con aglomeraciones o atascos de tráfico, las altas temperaturas suscitan situaciones «fuera de lo normal» que se traducen en «insultos o empujones».

Para evitarlo, sugieren tener una actitud mental «positiva», tratar de controlar las propias emociones e impedir imágenes negativas que el calor «excesivo» causa, asimismo de incluir descansos en nuestra actividad y tratar de aminorar el calor con la refrigeración suficiente.

Fuente: diarioinformacion

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