ROCHESTER, Minnesota: Clasificar la composición molecular de los tumores cerebrales puede servir para asignar a los pacientes con glioma a una de cinco categorías con características clínicas y resultados distintos, demostraron los científicos de Mayo Clinic y de la Universidad de California en San Francisco. Este descubrimiento puede cambiar el método empleado por los médicos para determinar el pronóstico y las alternativas de tratamiento, que anteriormente se basaba en la apariencia microscópica del tumor. El estudio se publicó por Internet en la Revista de Medicina de Nueva Inglaterra.

“Los resultados obtenidos van a pesar mucho sobre la futura clasificación de los tumores cerebrales porque la época de categorizarlos exclusivamente según su histología como astrocitoma, oligodendroglioma o oligoastrocitoma mixto puede ser cosa del pasado”, comenta el autor principal del estudio Dr. Daniel LaChance, neurooncólogo de Mayo Clinic. “Esta información molecular permite clasificar mejor a los pacientes con glioma a fin de empezar a entender quién necesita tratamiento más agresivo y quién puede evitar terapias innecesarias”.
El nuevo método categoriza a los gliomas según la presencia de tres alteraciones genéticas: co-supresión de 1p y 19q, mutación en IDH y mutación en TERT. Debido a que las primeras dos ya se revisan habitualmente en la práctica clínica, es posible que hacia principios del verano esté disponible un análisis que incorpore a los tres marcadores tumorales.
Los gliomas son tumores que se originan en las células gliales del cerebro o médula espinal y son uno de los tipos de cáncer más difícil de tratar. El tratamiento de estos pacientes generalmente consiste en una combinación de cirugía, radioterapia y quimioterapia, aunque incluso con tratamiento agresivo, la mayoría sucumbe al cáncer. En gran cantidad de casos, los métodos normales basados en la clasificación histológica de los gliomas según sus características visibles no son suficientemente buenos para predecir con exactitud el comportamiento posterior del tumor, ni la posible respuesta a la terapia, ni el pronóstico a largo plazo.

 

Fuente: Dr. Daniel LaChance

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