Investigadores de la Universidad de Stanford (EE.UU.). han diseñado un dispositivo en miniatura que mezcla la optogenética, uso de la luz para controlar la actividad del cerebro, con una técnica recientemente desarrollada para alimentar de forma inalámbrica dispositivos implantados, de manera que se trata de un método totalmente interno de suministro de optogenética.

Ada Poon, autora del trabajo subraya que «Se trata de una nueva forma de administrar energía inalámbrica a la optogenética», en su publicación en «Nature Methods». «Es mucho más pequeño y el ratón puede moverse durante un experimento», indica la experta.

El dispositivo logra montarse y reconfigurarse para distintos usos en un laboratorio y los esquemas de la fuente de alimentación están a disposición del público. «Creo que otros laboratorios podrán adaptarlo a su trabajo», afirma Poon.

Tradicionalmente, la optogenética ha necesitado de un cable de fibra óptica conectado a la cabeza de un ratón para proveer luz y controlar los nervios. Con este «sombrero», un tanto restrictivo, los ratones se logran moverse libremente en una jaula abierta, pero no en un espacio cerrado o enterrarse entre un montón de compañeros de jaula para dormir de la forma en la que un ratón lo haría. Igualmente, antes de un experimento, un científico debe manipular al ratón para conectarle el cable, estresándole y, posiblemente, alterando el resultado del experimento.

Depresión o ansiedad

Estas restricciones limitan lo que se puede aprender por medio de la optogenética. Se ha indagado con éxito una serie de cuestiones científicas, incluyendo cómo aliviar los temblores en la enfermedad de Parkinson, la función de las neuronas que transmiten el dolor y los posibles tratamientos para el accidente cerebrovascular, pero es más complicado de abordar temas con un componente social, como la depresión o la ansiedad.

El diminuto gadget

La optogenética sólo funciona en los nervios que han sido preparados cuidadosamente para poseer proteínas que responden a la luz. En el laboratorio, los expertos reproducen ratones que contienen esas proteínas en grupos selectos de nervios o se inyectan con cuidado y esmero virus que llevan el ADN de la proteína en nervios del tamaño del hilo dental. Encender una luz, por medio de un cable de fibra óptica o un dispositivo inalámbrico, en las neuronas que no se han preparado no posee ningún efecto.

La optogenética sólo funciona en los nervios que han sido preparados cuidadosamente para contener proteínas que responden a la luz.

Poon, expone que el desarrollo del pequeño dispositivo para administrar luz era la parte fácil y que lo complicado fue hallar el modo de accionarlo sobre un área grande sin comprometer la eficiencia de energía. Este dispositivo es el primer intento de optogenética inalámbrica que es lo suficientemente pequeño para ser implantado debajo de la piel e inclusive lograr desencadenar una señal en los músculos o algunos órganos que anteriormente no eran accesibles a la optogenética.

Los autores piensan que el dispositivo y el nuevo mecanismo abren la puerta a una serie de nuevos experimentos para entender mejor y tratar los trastornos de salud mental, de movimiento y enfermedades de los órganos internos. Esos científicos poseen una subvención Bio-X de la Universidad de Stanford para explorar y posiblemente desarrollar nuevos tratamientos para el dolor crónico.

Fuente: ABC

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