El tiempo trasladado  a nuestras costumbres deportivas, trasciende directamente en los minutos que le dedicamos a los estiramientos. Estirar no debería ser opcional, sino que debería ser un deber.

Podríamos decir que la flexibilidad es la capacidad de extensión del rango de movimiento de una articulación o un grupo de articulaciones. A esta definición técnica se le añade, que una persona flexible es una persona más feliz.

Nacemos flexibles pero con el paso irremediable del tiempo y los cambios de nuestros cuerpos vamos disipando paulatinamente esta capacidad física. Aunque, esto no simboliza que estamos perdidos. La flexibilidad puede mejorarse y mucho; es muy agradecida y tangible. Sentirse ágil y elástico no es tarea imposible. En absoluto. Hay muchas formas de estirarnos. Solo se trata de constancia y esfuerzo.

Beneficios:
  • Perfecciona nuestro rendimiento físico deportivo y cotidiano.
  • Alivia la fatiga y el dolor muscular.
  • Flexibilizar nuestra musculatura beneficia a la irrigación de sangre , ya que su aporte de oxígeno favorece la eliminación de residuos tóxicos propios de la práctica deportiva o bien la regeneración de tejidos.
  • Corrige o previene problemas de espalda. Si tienes la parte posterior de tus piernas o la cadera poco flexible, tu espalda padecerá más, por poner solo unos ejemplos.
  • Previene lesiones. Una musculatura elástica y flexible es menos posible que se rompa así como será capaz de mover nuestras articulaciones de una manera mucho más eficiente.
  • Promueve el equilibrio postural, ayudada por una programación de ejercicios adecuada.
  • Favorece con nuestra mente para relajarnos. El momento de estirar es la vuelta a la calma, los instantes en los que sentimos las endorfinas más activas.
  • Nos brinda calidad de vida. Vivir sin achaques, dolores articulares, rigidez, molestias musculares es vivir con menos preocupaciones.
En cuanto a la forma de trabajar la mejora de nuestra flexibilidad, podemos encontrar muchos estiramientos:

Estáticos: tumbarnos o sentarnos en una esterilla y acoger posiciones de estiramientos que sostenemos durante un tiempo. Siempre es recomendable emplear una toalla o cinturón para asistirnos en este tipo de trabajo.

Pasivos: estirar con un compañero que nos ayude a profundizar en estas posiciones.

Balísticos: con rebotes. Benefician la elasticidad, pero cuidado con ellos, si estamos fríos o contracturados no son recomendables.

Activos y dinámicos: existen actividades que trabajan la flexibilidad en movimiento, originando el estiramiento de determinados grupos o cadenas musculares desde el esfuerzo de otras musculaturas. Podemos mencionar como ejemplo el yoga, el pilates o hasta ciertos ejercicios realizados con kettlebells.

Fuente: Nosotras

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