Es una anomalía dental causada por el consumo excesivo y prolongado de flúor durante la infancia. Consiste en la aparición de manchas que van desde el color blanco hasta el marrón, debido a la destrucción del esmalte dental. Esta patología puede presentarse como leve, moderada o severa y puede darse tanto en la dentición temporal como en la permanente.
Especialistas afirman que los niños menores de seis años son más propensos a la ingesta prolongada de flúor, pues suelen ser incapaces de manejar correctamente las cremas dentales y controlar el consumo de flúor en otros alimentos. Aunque suele ocurrir durante la dentición temporal, el consumo excesivo de flúor puede hacer que los dientes definitivos nazcan con motas o descoloridos.

¿Manchas imborrables?
Una vez que el flúor forma parte del esmalte, ya no podrá ser removido. La solución que existe hoy en día es una serie de tratamientos estéticos para aminorar o eliminar el problema. Estos tratamientos van desde blanqueamientos dentales, hasta tratamientos de carillas y coronas completas.

¿Se puede prevenir?
El flúor se obtiene regularmente por medio de alimentos, agua, suplementos vitamínicos y pastas dentales. En algunas partes del mundo los suministros de agua natural contienen niveles de flúor mucho más altos que lo deseable, así que es necesario estar al tanto de la cantidad de flúor que estas aguas poseen en tu región.
Los especialistas recomiendan el uso de cremas dentales especiales para niños, fabricadas con ingredientes naturales y sin flúor. Siempre hay que leer la composición y los consejos de uso para comprobar que están adaptadas para la ingesta puntual por parte del bebé.

Fuente: Terra
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