Según una revisión reciente, cuando los niños con problemas de obesidad se mueven, su salud cardiovascular mejora con rapidez inclusive si no pierden peso.

Investigadores australianos examinaron 6 estudios sobre los efectos del ejercicio en los niños y adolescentes obesos. En promedio, los estudios no hallaron ningún impacto en el peso de los niños a corto plazo, entre 6 y 12 semanas.

Pero se notó un beneficio claro con relación a los niveles de aptitud física y la función de los vasos sanguíneos de los niños.

Esto es significativo porque la salud cardiovascular de los niños a menudo “deja huella” en la adultez, expresó el investigador principal Jeff Coombes, profesor en el Colegio de Estudios del Movimiento Humano de la Universidad de Queensland, en Brisbane.

Los estudios ejecutados en el pasado, indicó, han manifestado que los niños obesos a menudo se convierten en adultos obesos, y esta es la sazón por la cual afrontan riesgos más elevados de padecer  diabetes tipo 2 y enfermedades cardiacas. Pero optimizar el nivel de aptitud física y la función de los vasos sanguíneos de los niños podría disminuir esos riesgos, reveló Coombes,

Agregó Coombes, es que esos pequeños cambios se originan inclusive si no hay una discrepancia obvia en la apariencia del cuerpo.

“Los hallazgos de nuestro análisis muestran mejoras en la salud cardiovascular, independientemente de los cambios en el índice de masa corporal o el peso corporal”, señaló.

Por su parte, el doctor Timothy Church, profesor de medicina preventiva en el Centro de Investigación Biomédica Pennington, en Baton Rouge, Luisiana, explicó que “no resulta sorprendente”.

La pérdida de peso no es requerida para que el ejercicio sea beneficioso para la función de los vasos sanguíneos, apuntó Church, quien estudia los efectos para la salud de una mejor aptitud física.

Expresó que los nuevos descubrimientos se hacen eco de lo que se ha observado en los adultos con sobrepeso: el ejercicio consigue hacer que usted esté en forma inclusive si no adelgaza.

En los 6 ensayos de la revisión, publicados en la revista Pediatrics, los niños con sobrepeso y obesidad se anotaron en varios programas de ejercicio. Todos contenían ejercicios que incrementaban la frecuencia cardiaca, tales como: caminar, correr, nadar, bailar y los juegos de pelota y algunos agregaron el entrenamiento de fuerza.

Los estudios duraron entre 6 y 12 semanas.

En general, el equipo de Coombes encontró que hubo poco cambio en el peso o en la composición corporal de los niños. Pero los resultados revelaron una mejora en los niveles de aptitud física, la función endotelial, que es una medida de qué tan bien se dilatan y se reducen los vasos sanguíneos como respuesta al flujo sanguíneo.

Los problemas con la función endotelial consiguen anteceder al desarrollo de placas que obstruyen las arterias.

“Creo que la mejora en la función endotelial es muy importante”, expresó Church. “Y creo que este estudio es otro ejemplo más de lo importante que es el ejercicio”.

El doctor William Muinos, que dirige el programa de gestión del peso del Hospital Pediátrico Nicklaus en Miami, se mostró de acuerdo.

En su práctica, explicó Muinos, ve de forma habitual a niños obesos que ya poseen hipertensión. Y el ejercicio es una “herramienta importante” que ayuda a que sus vasos sanguíneos funcionen mejor.

Entonces, ¿cuál es el mejor modo de que los padres alejen a un niño sedentario de la televisión o la computadora? Siendo ellos mismos activos, apuntó Muinos.

“Durante al menos una hora al día, haga algo divertido con sus hijos”, sugirió. “Salga a caminar, vaya en bicicleta. Esa ’hora de la familia’ es lo que funciona. Esto hace que el ejercicio sea una rutina parte de la vida de los niños”.

Church se manifestó de acuerdo. “No creo que tengamos una epidemia de obesidad infantil”, dijo. “Creo que tenemos una epidemia de obesidad familiar”.

Tan significativo como es el ejercicio, destacó Muinos, igualmente es esencial una dieta sana. “Los niños necesitan muchas frutas y verduras, y una dieta baja en alimentos almidonados y azúcar”.

A largo plazo, los cambios en el ejercicio y en la dieta posiblemente además disminuyan la grasa corporal de los niños obesos, comentó Coombes. Asimismo, pueden incrementar algo de masa muscular, de forma que la báscula del baño no es un gran modo de medir los beneficios del ejercicio, expuso.

Fuente: Laprensa

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