A medida que la población mundial crece, aumenta una necesidad imperiosa de comer y cultivar mejor.

Hay comidas que no poseen casi nada a favor. Ocupan una gran cantidad de hectáreas, necesitan de combustibles fósiles para ser trasladados y refrigerados alrededor del mundo y no agregan nada más que un poco de crujido al plato.

Ese alimento son las ensaladas y hay tres grandes razones que deberían motivar a reflexionar más sobre ella. Las ensaladas de vegetales son lastimosamente bajas en nutrición, siendo la lechuga el mayor mal, por tratarse de un desperdicio de recursos.

El valor nutritivo de este alimento fue expuesto por el consultor orgánico Charles Benbrook, quien, junto a su colega Donald Davis, desarrollaron un índice de calidad nutritiva, un modo de catalogar las comidas según cuántos de los 27 nutrientes poseen cada 100 calorías. Cuatro de las cinco comidas con menos valor según el ranking son ingredientes de ensalada: pepinos, rabanitos, lechuga y apio.

El perfil nutricional de esos alimentos consigue ser explicado por un simple hecho: son, en su mayoría, agua. Si bien el agua está presente en todos los vegetales, inclusive el boniato, uno de los menos acuosos, tiene 77%, esos cuatro ingredientes que están al final de la lista poseen de 95% a 97% de agua. Una lechuga iceberg contiene la misma cantidad acuosa que una botella de litro de agua  entre96% aguay  4% botella, y es apenas más nutritiva.

Otro caso es el de la acelga, que es 90% agua. Esa cifra, No obstante, es más positiva que la de la lechuga. Asimismo, hay más chances de que se coman más porciones, porque las acelgas se suelen cocinar y eso lleva a que se reduzca su cantidad y se elabore más.

Un corolario al problema de la nutrición son los gastos. Lo que cuesta hacer una ensalada con lechuga, pepino y rabanitos no se aleja mucho de un acompañamiento con brócoli y boniato, que son un complemento más nutritivo para cualquier plato.

Cuando cambiamos a vegetales que son el doble de nutritivos, como la acelga, los tomates o las arvejas, no solo se independiza campo que en el que ahora crece lechuga, sino que igualmente se disminuyen los combustibles fósiles destinados al transporte y almacenamiento.

Engaños y enfermedades

Mucho de lo que se describe como “ensalada” en los restaurantes posee varios alimentos que, según los amantes de las dietas, son calorías diabólicas, solo que con unas hojas de lechuga en la mezcla. Si le sacas la lechuga, el pepino y los rabanitos, que son nutricional y calóricamente irrelevantes, ¿qué queda? ¿Un montón de croutones, queso, aderezo y zanahorias?

ensaladas

Todo lo que se bautiza “ensalada” obtiene de inmediato un “halo saludable”, en palabras de Pierre Chandon, profesor de marketing de Insead, una escuela de negocios internacional en Fontainebleau, Francia. Cuando la gente se hace una idea de qué es bueno, dejan de prestarle atención a su “contenido nutricional, o peor, al tamaño de la porción”.

No es primicia indicar que los productos etiquetados como “ensalada” en cadenas de restaurantes son iguales o más malos que las pastas, sándwiches o hamburguesas cuando se habla de calorías.

Bret Thorn, columnista del Nation’s Restaurant News de Estados Unidos y observador de la industria de los restaurantes, sustenta que “los chefs son conocedores de qué sucede en la psicología de los comensales”, por lo cual intentan atraer a los amantes de lo saludable no solo con ensaladas, sino con etiquetas como “fresco”, “natural”, comidas “locales” y “de estación”. “Un chef no es un nutricionista ni un defensor de la salud pública. Ellos hacen la comida que los comensales quieren comer”, añade.

La lechuga, además de ser un desperdicio nutricional, igualmente es culpable de enfermedades transmitidas por los alimentos. Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, las hojas verdes fueron causa de 22% de todas las enfermedades transmitidas por alimentos entre 1998 y 2008.

Si bien las hojas, según la categoría del CDC, igualmente incluyen repollo, espinaca y otros tipos de verdes, esta categoría de alimentos domina porque suelen ser comidos crudos. Como en una ensalada.

Verdadero valor

Las ensaladas continúan poseyendo un rol significativo en las dietas. Las ensaladas han disuadido a muchos estómagos de servirse un segundo plato de lasaña y aquellas confeccionadas en los hogares no se asemejan a las de los restaurantes.

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No obstante, dado que miramos al futuro para cultivar de forma responsable y alimentar a la gente nutritivamente, tal vez deberíamos dejar a pensar en las ensaladas como un baluarte de la salud y imaginarlas como un lujo hambriento de recursos.

Fuente: Elobservador

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