El rendimiento físico en la práctica deportiva depende de múltiples factores, entre ellos respirar con calidad. La mayoría de las personas señalarán que por supuesto respiran constantemente durante el ejercicio, pero, ¿lo hacen de manera óptima?.

Oxígeno y combustible son dos de los principales elementos que necesita el cuerpo humano para generar la combustión necesaria para movilizar la energía y lograr su mejor rendimiento físico. “Necesitamos del oxígeno para que se produzca la transformación de las moléculas ATP, que son principalmente la fuente de energía que utiliza el cuerpo”, explica Juan Francisco Marco, profesor del centro de ciencia deportiva, entrenamiento y fitness Alto Rendimiento, en España.

Ahora bien, no basta con respirar, hay que hacerlo de la manera correcta. Y es ahí donde la coordinación entra en juego, aún más durante los ejercicios aeróbicos. “Se recomienda una relación relajada y profunda, sea durante un ejercicio aeróbico o uno de fuerza”, señala Marco.

“Al principio uno se cansa más rápidamente y la descoordinación en la respiración aparece de forma casi inmediata. Lo recomendable es parar, recuperar e intentar volver a coger el ritmo. Eso es algo que se consigue más con la práctica que con otra cosa”, explica.

Para los ejercicios aeróbicos se debe llevar un ritmo que vaya coordinado con la actividad que se está practicando porque “el volumen de oxígeno máximo, que es muy importante en un trabajo aeróbico”. Por ejemplo, si se corre, se trata de respirar en conjunto con la zancada y si se nada con la brazada.

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En cuanto a los ejercicios anaeróbicos, el especialista del centro de ciencia deportiva, entrenamiento y fitness Alto Rendimiento, en España, dice que la respiración es más fácil de aprender y se resume a dos fases de movimiento:

“Una que es cuando se logra superar la carga y se contrae la musculatura. Esta fase es la concéntrica y es cuando se tiene que expirar el aire. La otra es la fase excéntrica, cuando se relaja la fuerza, que es el momento en el que se debe inspirar y tomar aire”, explica Marco.

En estas dos fases igualmente hay que tener mucho cuidado ya que si la persona no oxigena bien en la fase excéntrica, previa a la contracción muscular, no se va a tener suficiente oxígeno para que se consiga superar la carga y se corra el riesgo no sólo de un calambre, sino incluso alguna rotura fibrilar.

Lo otro a lo que hay que prestar atención es que no se debe aguantar la respiración mientras se hace fuerza, ya que puede impulsar un aumento de la presión arterial. “Siempre es importante respirar antes de hacer la fuerza porque de lo contrario lo estaríamos forzando, ahogando como lo llamamos coloquialmente en el mundo del entrenamiento”, dijo Juan Francisco Marco.

Por otra parte, igualmente dependiendo del tipo de ejercicio se determinará si la respiración debe ser de tipo abdominal o torácica.

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“La abdominal o diafragmática es la que se utiliza mucho en técnicas de relajación, como por ejemplo en yoga”, explicó el preparador físico español. “La torácica es la respiración más normal, que es cuando respiramos de pulmón, inspirando por la nariz y expirando por la boca. Esta es la que utilizamos en cualquier tipo de ejercicio aeróbico o anaeróbico”, añadió.

Fuente: bbc.com

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