El acoso laboral, conocido también como mobbing, son las conductas prolongadas que socavan la moral del trabajador, haciéndole perder su autoestima y sometiéndole a un proceso de aislamiento que le humilla.

Dependiendo de quién acosa se habla de acoso “vertical” ascendente, de un superior jerárquico, de acoso “horizontal” cuando se trata entre iguales y “vertical descendente” cuando es de un inferior jerárquico respecto del superior.

Legalistas exponen que del mobbing no sólo se proceden dificultades psicológicas, sino que, igualmente, la situación perturba al propio contenido y desarrollo de la relación laboral generando problemas en el rendimiento del trabajador. Todo eso consigue llevar inclusive a una baja médica y que todo el problema se traslade a la esfera de la vida personal y familiar del trabajador.

Ante el acoso laboral corresponde proceder en los dos ámbitos, el de la salud y el laboral/legal para poner fin a la situación. El trabajador debe buscar la ayuda de un profesional médico a fin de paliar o reducir, en la medida de lo posible, los efectos contrarios que sobre su salud puedan formar dichas conductas.

En el ámbito jurídico, lo primero es colocar los hechos en conocimiento de los representantes legales de los trabajadores, si es que existen, y/o del Comité de Seguridad y Salud de la empresa. Se trata de que medien para que se efectúe una investigación de los hechos y, como resultado de ello, se acojan las medidas precisas y contundentes para corregir las conductas infractoras.

Fuente: 20minutos.es

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