La odontóloga Blanca Jiménez Meltzer, de la Clínica Dental Dos Doce, plantea a todas las mujeres embarazadas, y a todas las que deseen ser madres, que “cuiden su higiene bucal con tenacidad para evitar daños en sus dientes y encías, como la pérdida de esmalte o la gingivitis”, un hábito muy saludable que les ayudará, de paso, a prevenir patologías futuras en su recién nacido.

“Cuando las mujeres nos quedamos embarazadas nos surgen muchas dudas sobre los efectos de la gestación en nuestro cuerpo, La figura, piel, pelo, dolores, tobillos, peso, entre otros.  Y nos planteamos continuamente cómo será nuestra hija o hijo al nacer, aunque también deberíamos conocer los cambios que vamos a notar en nuestra boca debido a las alteraciones hormonales o vasculares“, expresa.

En el primer trimestre, hasta un 50% de las embarazadas logran padecer de náuseas y vómitos, algo habitual, pero cuando este escenario se repite con mucha asiduidad, y de forma repetida o severa, se corre el riesgo estacional de sufrir una mayor erosión de la placa dental.

En el tercer trimestre de la gestación, y también durante la lactancia, pueden aumentar esa erosión motivado a la composición de la saliva, que llega a la boca con más acidez.

Ambas circunstancias se reducen con una correcta y diaria higiene bucodental, con el uso de un dentífrico que contenga flúor y al menos con una visita al dentista para examinar el esmalte de los dientes y las encías, donde anidan las gingivitis.

“Una limpieza dental no presenta riesgos y la toma de medicamentos o antibióticos, siempre bajo prescripción médica, son más recomendables que no curar una infección; es más, conlleva más riesgos posponer la solución a la patología que el propio tratamiento dental”, anuncia la especialista.

De cara al bebé, es muy significativo evadir el traspaso de bacterias perjudiciales de la madre a su retoño, el 70% de los casos de transmisión de caries.

“Es muy frecuente probar la leche del biberón a través de la tetina o tocar con la lengua y los labios la cuchara del potito o del puré para comprobar la temperatura del alimento. No es fácil evitarlo, dadas las circunstancias, pero sí es muy conveniente no caer en estos hábitos malsanos”, señala..

Una vez que se ha dado a luz al bebé, y a pesar de que ya no transgredan en la salud de la madre los cambios hormonales y vasculares, es preciso acudir a la clínica odontológica para conservar a raya a esas bacterias dañinas, muy presentes en las caries.

Fuente: Varguardia

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