Alrededor de la mitad de los refugiados que llegan a Alemania, según estimaciones del Colegio Federal de Psicoterapeutas (BPtK), padece síndrome postraumático y un porcentaje análogo padece depresiones que normalmente no pueden ser tratadas apropiadamente,

Las cifras, según el presidente de la BPtK, Dietrich Munz, no resultan sorprendentes si se tienen presentes las experiencias que han vivido los refugiados en sus países de origen, a las que se añaden en muchos casos otros sucesos dramáticos en su camino hacia Europa.

«Un 70 % fue testigo de actos de violencia en contra de otros y más de la mitad ha sido víctima de la violencia. Más de un 40 % fue torturado», expresó  Munz en una conferencia de prensa en Berlín a partir de diversos estudios efectuados sobre el pasado de los solicitantes de asilo llegados al país.

Cerca del 40 % de los niños presenciaron ataques físicos a otras personas y un 26 % vio como miembros de su propia familia eran atacados o como el padre o la madre regresaba desfigurado a casa.

Eso lleva a que al menos la mitad de los refugiados posea enfermedades mentales y a que en muchos casos las depresiones y los síndromes postraumáticos coincidan en una misma persona.

Los síndromes postraumáticos, expuso este experto, suelen exteriorizarse con el regreso involuntario y descontrolado de las experiencias vividas.

En varios casos, se dan pesadillas recurrentes o se recuerdan escenas determinadas con una intensidad tal que es como si volvieran a vivir esas situaciones, lo que puede originar taquicardia, problemas respiratorios, mareos y pánico a morir.

En la vida diaria, agregó, se presentan síntomas típicos como problemas para dormir o para concentrarse, extremado nerviosismo, falta de empatía y, según Munz, algunos enfermos «parecen en estado de trance, están como ausentes y no son accesibles a la comunicación».

A todo eso se adiciona una propensión al suicidio relativamente alta, como lo muestra que un 40 % de los adultos traumatizados y un tercio de los niños hayan poseído la idea de quitarse la vida.

Por tal razón, los especialistas consideran «incomprensible» que los refugiados en Alemania cuenten con una atención psicoterapéutica adecuada.

Pero sólo un 4 % de los refugiados enfermos psíquicamente recibe ese tratamiento y en muchos casos se acude sólo al suministro de medicamentos, sin la necesaria terapia que debe acompañar a los fármacos.

Munz respaldó igualmente por mejorar la formación específica de los traductores, para que sirvan conjuntamente de mediadores entre el paciente y el psicoterapeuta para manifestar determinados contextos culturales.

Según las últimas estimaciones del Gobierno alemán, el país puede recibir este año más de 800.000 solicitudes de asilo.

Fuente: Lavanguardia

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