Los adultos mayores que habitan  en residencias especiales son dos veces más proclives que sus pares que viven en sus casas a sufrir una fractura y las nuevas guías del Consejo Científico Asesor en Osteoporosis de Canadá exponen cómo disminuir ese riesgo.

Los residentes de casas de cuidados prolongados son más frágiles y poseen más dificultades de salud que los mayores que viven solos, lo que manifiesta el incremento del riesgo de fractura, exponela autora principal, doctora Alexandra Papaioannou, de la Universidad de McMaster y de Ciencias de la Salud de Hamilton, Ontario.

«Hasta un tercio de los adultos mayores en residencias de cuidados especializados tiene una fractura», a menudo de cadera o columna, subrayó.

El equipo de Papaioannou desarrolló las nuevas guías con la información que contribuyen con los adultos mayores y sus familias, que pretendían evitar el dolor, la pérdida de movilidad y la internación.

Asimismo, revisó la literatura sobre los riesgos y los beneficios de las estrategias para prevenir una fractura.

Las guías exhortan el uso de suplementos con calcio (1200 mg) o tres porciones de productos lácteos, todos los días a partir de los 70 años.

Esos niveles de calcio disminuyen el riesgo de sufrir de una fractura de cadera y, levemente, de poseer otras fracturas, pero igualmente consiguen tener efectos secundarios gastrointestinales. Quienes deseen evitarlo, no deberían optar por estos productos.

Los residentes de alto riesgo, como los que ya tuvieron una fractura, igualmente deberían utilizar suplementos con vitamina D3 todos los días y que son más accesibles que la vitamina D2, informó el equipo en Canadian Medical Association Journal.

Adicionalmente, se les debería indicar alendronato de uso semanal o risedronato de uso semanal o mensual, como tratamientos de primera elección para prevenir las fracturas, si no poseen problemas para tragar.

Los habitantes de alto riesgo con movilidad deberían usar protectores de cadera para prevenir una fractura si tienen una caída, mientras que su uso es opcional en los residentes de bajo riesgo con movilidad.

Los ejercicios para optimizar el equilibrio, la fuerza y la funcionalidad previenen las caídas en los residentes de bajo riesgo, pero asimismo sirven para los de alto riesgo, si bien el ejercicio ensalza levemente el riesgo de caídas, algo que deberían recordar los cuidadores.

Finalmente, los autores exhortan para todos los residentes las «intervenciones multifactoriales» personalizadas con exámenes clínicos, revisiones terapéuticas, evaluaciones de amenazas ambientales, uso de dispositivos de asistencia, ejercicio y sesiones educativas para el personal de la salud.

«Muchos residentes tienen más de una enfermedad y tenemos que asegurarnos de incluir en la evaluación el plazo para las metas de atención. Las metas en el corto plazo son distintas a las metas en el largo plazo», expresó Papaioannou.

Estas recomendaciones son análogas a las que se emplean en los centros de atención especializada de Australia y las que elaboró la Sociedad para la Medicina de Atención Postaguda y Crónica de Estados Unidos.

«El documento es una guía excelente para identificar a los pacientes de riesgo y saber a quién tratar y cómo hacerlo», indicó el doctor Gustavo Duque, director del Programa de Investigación del Envejecimiento Musculoesquelético de la Universidad de Sídney, Australia.

Fuente:Noticiasyahoo

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