ejercicios en la adolescencia
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Muchos de nosotros hemos escuchado las burlas dirigidas hacia un compañero con sobrepeso, especialmente los obesos, en la escuela, y habiendo sido el perpetrador, la víctima o un observador, estamos bien al tanto de la profunda influencia de estos ataques. Nunca se ha podido conocer el  por qué los niños con sobrepeso son el objetivo de dicho hostigamiento; probablemente porque lucen diferente (lo que puede explicar por qué los niños más altos, más bajos, más delgados, etc. Eran también objeto de ataques verbales)

Probablemente es debido a los estereotipos asociados con las personas obesas, ya que las  opiniones estereotípicas señalan que una persona obesa es floja, débil, tonta, inútil, consentida o solamente diferente. Después de todo, en los años 1950s y 1960s, los niños entre los 12 y los 19 años de edad con sobrepeso formaban solamente el 4% de la población, comparado con el 35% de la actualidad.

La obesidad se ha convertido en una epidemia en muchos países, se ha prestado mucha atención a las consecuencias físicas de la obesidad en niños y aún en el costo fiscal, pero poca atención se ha enfocado en los efectos emocionales, psicológicos, sociales y espirituales de vivir como un niño obeso.

Consecuencias

En la actualidad, muchos niños deben enfrentar un periodo de vida más corto que el de sus padres, debido en buena parte al alarmante aumento en la obesidad. En promedio, uno de cada 3 niños posee sobrepeso o es obeso, y se ha hallado que los adolescentes obesos presentan los siguientes riesgos:

  • 60% riesgo mayor de ser diagnosticados con ansiedad o depresión;
  • 40% riesgo mayor de tener sentimientos de poco valor;
  • 40% mayor riesgo de preocupaciones de sus padres sobre la autoestima de su hijo;
  • 70% mayor riesgo de que el profesional de la salud le diga que tiene problemas conductuales;
  • 30% mayor riesgo de ser rechazado, molestado o segregado; y
  • 40% mayor riesgo de molestar a otros.

Dado el aumento en la tasa de obesidad en niños y niñas, podría asumirse que habría una reducción en la estigmatización de los niños obesos; no obstante, los puntos de vista negativos hacia los niños obesos son ahora más altos que hace 40 años. Los niños no obesos han establecido que ellos escogían ser amigos de un niño con una incapacidad física (como falta de una extremidad o ceguera) que de un niño obeso. Las consecuencias para los niños obesos son variadas y pueden ser categorizadas como burlas y atropellos, problemas emocionales y problemas de funcionamiento en la escuela o en la vida diaria.

Burlas y atropellos

Las palabras usadas para molestar a los niños obesos o con sobrepeso son capaces de ocasionar profundas y duraderas heridas en sus víctimas. Los niños obesos son víctimas de burlas tres veces más asiduamente que sus compañeros con peso promedio.

Las consecuencias de dichas burlas logran impactar todas las áreas del desarrollo del niño, envolviendo el desarrollo psicológico, social, emocional, académico, profesional y espiritual, no solamente durante el crecimiento hacia la vida adulta, sino probablemente también en los hombres y mujeres de edad mediana y más allá.

Un estudio halló que el 98% de los adultos obesos reportaron ser víctimas de acoso, críticas o burlas tanto de miembros de su familia como de amigos. El 75% manifestó que eran criticados y molestados en el trabajo, mientras que el 50% reveló que las críticas o burlas provenían de su supervisor, e incluso el 33% indicó haber recibido apodos deshonrosos por el profesional de la salud.

Autoestima

Aun cuando estudios indicaban que no existía una concordancia reveladora entre el ser obeso y la baja autoestima en niños, los estudios posteriores mostraron reciprocidades interesantes entre la autoestima y la obesidad en dicha población. Se ha descubierto que la obesidad es un determinante de futura autoestima baja en niños y los niños obesos cuya autoestima mermó en un periodo de pocos años estaban en mayor riesgo de involucrarse en comportamientos de estilo de vida poco saludable, tales como el fumar y el uso de alcohol.  Se ha reflexionado que la baja autoestima observada en estos niños logra resultar de autopercepciones más bajas de la apariencia física y la competencia atlética, estima corporal y capacidades cognitivas percibidas más pobres.

Depresión

La relación entre depresión y obesidad en niños es sutil. Mientras que algunos estudios revelan que los niños obesos están más inclinados a sufrir síntomas depresivos, otros estudios no hallan estos resultados. Cuando las burlas relacionadas al peso se examinan en relación a su influencia sobre la depresión, se encuentra una correspondencia positiva pero surge la cuestión de si el peso o el molestar contribuyen a la condición depresiva.

Insatisfacción corporal

La insatisfacción con el propio cuerpo es más elevada en los niños y adolescentes obesos, fundamentalmente en las niñas obesas. En manera similar a los síntomas depresivos, la investigación ha revelado que el burlarse relacionado al peso tiene una analogía negativa con la imagen corporal en jóvenes mujeres y hombres, así como en el desarrollo de desórdenes alimentarios en ambos sexos, aunque con predominancia en mujeres. Mientras mayor sea la burla hacia un niño, será mayor la probabilidad de que dicho niño padezca insatisfacción corporal como adulto, y subsecuentemente, baja autoestima.

Aislamiento social

Desde los años 60´s los investigadores han reconocido que los niños son sobrepeso y obesos eran tratados de modo distinto por sus compañeros de escuela o juego. Se halló que los niños son sobrepeso eran menos nombrados como amigos cercanos por sus compañeros. Otros estudios han revelado que los niños con peso promedio determinan a sus iguales obesos como malos y están entre los compañeros de juego menos queridos y deseados.

Desde entonces, las investigaciones han descubierto que los jóvenes son sobrepeso y obesidad poseen mayor tendencia a estar aislado y pasan menos tiempo con sus amigos, tienen mayores posibilidades de reportar que sienten que sus amigos no se preocupan por ellos, tienen menores probabilidades de tener una cita, están más insatisfechos con su estatus de citas y tienen menores posibilidades de casarse como adultos

Comportamiento suicida

La consecuencia más alarmante de la victimización de la obesidad es el desarrollo de ideas o comportamientos suicidas. Luego de la consideración de los numerosos efectos psicológicos de ser un niño o adolescente obeso, no es difícil imaginar que los adolescentes obesos poseen mayor tendencia a considerar el suicidio como un escape del tormento que estos viven. Las niñas obesas son 1.7 veces más propensas de intentar suicidarse que sus iguales de peso normal y la investigación ha demostrado que el BMI y las autopercepciones de poseer sobrepeso, aun ligeramente, están efectivamente relacionadas con ideas suicidas en niñas caucásicas, hispanas y negras.

Fuente: Nutricionpersonalizada

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