Es natural que los padres cuyos hijos están emigrando puedan caer en un estado de depresión, pues su vida gira en torno a ellos porque quizás ya no trabajan y desean aprovechar el tiempo consintiendo a sus familiares más cercanos. Lo ideal sería que estos padres se relacionen con otro tipo de familiares, como hermanos o sobrinos, con quienes compartir. A algunos les cuesta mucho superar esta situación y los hijos a veces no se dan cuenta.

Por otro lado, es necesario asumir la perdida de no tener a los hijos a la mano en físico. Los padres deben querer que los hijos vuelen y se proyecten. Dependiendo de cada pareja, se enfrentará de la mejor o peor manera.

Si estos padres tienen una alta capacidad de resolución de problemas y autoestima, seguirán haciendo sus vidas.

El tema de la comunicación es muy importante. El contacto telefónico y o por redes sociales debe ser frecuente y así poder compensar esta separación. Lo importante es reflejar el apoyo y cariño, así sea a distancia, pues ambas partes están sufriendo. Pero, si se tiene una buena actitud ante la vida, tanto padres como hijos podrán continuar sus vidas, estando separados en el ámbito físico, pero unidos sentimentalmente.

Fuente: Dalia Ojeda, psicóloga clínica, terapeuta. Página Web: http://daliaojeda.com/ Correo: Daliaojeda2005@yahoo.com Facebook: Apoyo Psicológico Dalia Ojeda

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