Intimidación… en modos tan peligrosos que puede llevar a destruir la tranquilidad y seguridad cotidiana, la fe en sí mismo. Y hasta considerar el suicidio como vía de escape.

Y es que el bullying -término de origen inglés que significa precisamente eso: “intimidación”- es un problema social que está siendo tratado de manera muy seria en años recientes por las graves repercusiones que tiene en los niños, ya sea en su infancia o adolescencia.

El bullying, también manejado como “acoso escolar”, reúne todas las formas de actitudes y acciones concretas agresivas, intencionadas y repetidas, que ocurren sin motivación evidente, adoptadas por uno o más estudiantes contra otro u otros.

“Un estudiante se convierte en víctima de acoso escolar cuando está expuesto, de forma reiterada y a lo largo del tiempo, a acciones negativas llevadas a cabo por otro u otros estudiantes”, según Dan Olweus al definir el bullying.

La atención de quienes atienden los casos de bullying se centra en los colegios, aunque de este se puede ser víctima en cualquier lugar: el vecindario donde se vive, la institución donde se hace deporte, etc.

El abogado Carlos Trapani, Coordinador del Proyecto Buen Trato de la institución venezolana Cecodap, describe en términos coloquiales que el bullying es cuando un estudiante más fuerte y poderoso daña o amenaza con hacerlo a alguien más pequeño o débil de manera deliberada una y otra vez. “Estas agresiones pueden manifestarse en infinitas formas como: golpes, empujones, amenazas verbales y/o físicas, exclusión intencional de un grupo, gestos de amenaza, insultos, esparcir rumores, entre otros”, precisa.

Precisamente, los expertos psicólogos señalan que la persona que ejerce el bullying lo hace para imponer su poder sobre el otro, a través de constantes amenazas, insultos, agresiones o vejaciones, y así tenerlo bajo su completo dominio a lo largo de meses e incluso años. A su vez, quien es víctima de tal maltrato siente dolor, angustia y miedo de forma silenciosa, hundiendo cada vez más su seguridad física, mental y espiritual.

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Para reconocerlo fácilmente, y diferenciarlo de una rencilla común y corriente entre niños o jóvenes, el experto de “Cecodap – por los derechos de la niñez y la adolescencia”, señala que el bullying implica tres actores claves:

  • El agresor o victimario: Generalmente son niños que quieren liderar grupos, ser reconocidos, el acoso escolar se da indistintamente del sexo. Generalmente, ese victimario es una persona que busca reconocimiento y aceptación. En muchos casos tiene antecedentes de abuso en su núcleo familiar.
  • La víctima: En relación a las víctimas son generalmente niños muy sumisos, callados, introvertidos, con problemas de autoestima que probablemente también provienen de entornos violentos. Al igual que el victimario el género no es determinante.
  • Los observadores o testigos: es toda persona que no está involucrada ni como víctima ni como victimario en el acto de la agresión, pero que lo presencia.

Al mismo tiempo, hay que saber manejar los diferentes tipos de acoso escolar, los cuales se pueden registrar individualmente o de forma simultánea:

  • Físico: consiste en la agresión directa a base de patadas, empujones, golpes con objetos. También puede ser indirecto cuando se producen daños materiales en los objetos personales de la víctima o robos.
  • Verbal: es el más habitual. Sólo deja huella en la víctima. Las palabras tienen mucho poder y minan la autoestima de la víctima mediante humillaciones, insultos, motes, menosprecios en público, propagación de rumores falsos, mensajes telefónicos ofensivos o llamadas, lenguaje sexual indecente…
  • Psicológico: se realiza mediante amenazas para provocar miedo, para lograr algún objeto o dinero, o simplemente para obligar a la víctima a hacer cosas que no quiere ni debe hacer…
  • Social: consiste en la exclusión y en el aislamiento progresivo de la víctima. En la práctica, los acosadores impiden a la víctima participar, bien ignorando su presencia y no contando con él/ ella en las actividades normales entre amigos o compañeros de clase.

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¿Cómo prevenirlo?:

CECODAP, una organización venezolana sin fines de lucro, con más de 30 años de experiencia consecutiva trabajando por la promoción de la ciudadanía de niñas, niños y adolescentes, aconseja las siguientes recomendaciones para evitar el acoso escolar:

  • Conocer y escuchar a los niños, niñas y adolescentes para abordar adecuadamente temas como el bullying.
  • Dedicarles tiempo de calidad para que se sientan importantes en la familia, queridos y en confianza.
  • Estar atento a cualquier señal que refleje una situación de violencia, ya sea no querer ir a la escuela, cambios de rutina o ánimo en el niño, niña y adolescente.
  • Orientar al niño, niña o adolescente para que se comunique con sus padres o con su representante en caso de sufrir acoso, e informarle donde debe acudir para buscar ayuda.
  • Canalizar ante los Consejos de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes cualquier caso de amenaza o violencia a sus derechos.

Por último, es importante resaltar que la mayoría de los niños en edad escolar ha vivido el bullying ya sea como víctima, victimario o testigo. Lo importante es hablar con ellos al respecto, enseñarles las terribles implicaciones que para todos los involucrados tiene y sensibilizarlos sobre que, cualquier tipo de intimidación por más inofensiva que parezca, debe ser rechazada por todos.

Fuente: aldeasinfantiles.org.ve y guiainfantil.com

También puedes consultar:

El acoso escolar desde el punto de vista de Fernando Pereira

La inteligencia emocional, un escudo contra el acoso escolar

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