Muchos estudios indican que casi la mitad de la población anciana considera que los hijos constituyen las principales fuentes de ayuda. Para ellos la ayuda prestada por su familia es la más significativa. Por lo tanto, es interesante conocer cuál es el papel de la familia, las dificultades con las que se suelen encontrar las familiares que cuidan de los mayores y qué se podrá hacer al respecto.

La familia forma uno de los recursos más importantes de la población mayor. Ya que es la encargada de prestar atención directa a la mayoría de los ancianos que padecen problemas de salud o un deterioro grave en su autonomía personal.

Para los ancianos parece que lo más importante es el potencial de relación y ayuda, la conciencia de que existe una persona relevante a quien asistir en caso de necesidad.

La familia posee también un papel muy importante, sobre todo en el ámbito de las relaciones socioafectivas ya que es la más idónea para suministrar sentimientos de arraigo y seguridad, ofrecer sentimientos

Dificultades

El anciano ante la enfermedad, la pérdida de autonomía o ante la soledad, se apoya en sus hijos y familiares. Esto crea que todos los lazos familiares sufran cambios.

Esta situación, a veces, es vivida por la familia con cierta impotencia e inseguridad ya que va acompañada de algunos conflictos: tienen que vivir bajo un mismo techo tres generaciones y a veces las viviendas no poseen espacio ni condiciones apropiadas para ello. Por otro lado las ocupaciones laborales de los hijos imposibilitan que los padres reciban el cuidado que a ellos les gustara proporcionarles, la mayoría de los familiares poseen otras cargas familiares como hijos, nietos, etc.

Todos estos problemas y otras como la salud física, desorientación, fallos de memoria, etc. entre las personas mayores conllevan que los cuidadores deban soportar un elevado grado de estrés que puede tener consecuencias no sólo para la atención del anciano sino también para su propia salud.

Las familias que poseen en su hogar una persona mayor dependiente suelen tener sentimientos dolorosos y de incomprensión frente a los cambios rápidos que se originan en su padre, madre o cualquier otro familiar.

Por otro lado aparecen también síntomas de ansiedad y angustia, surgen dudas acerca de si no han hecho todo lo necesario para evitar la situación en la que se encuentra el familiar a su cargo.

Qué hacer

Una manera de proceder directamente sobre cada anciano sería ayudándole a mejorar su autoestima y el concepto que tiene sobre sí mismos, enseñarles a aceptar las limitaciones o deficiencias que puedan tener, hacerles ver que también tiene cualidades y ayudarles a descubrirlas y valorarlas, intentar que se involucren en actividades de ocio y tiempo libre y en el caso de que sufran alguna enfermedad o achaques sería muy importante que se les informara y orientara al respecto.

Además de proceder con los mayores, es preciso hacerlo también con sus familias y cuidadores. Para ello se pueden ir a centros especializados en busca de ayuda u orientación para recibir educación y entrenamiento, que les ayude a conocer mejor al anciano que están cuidando.

El especialista debe informar a la familia y explicarles en qué consiste la enfermedad, cuáles son los síntomas más frecuentes que suelen aparecer y como va a ir desarrollando con el paso del tiempo. Igualmente, sobre qué es lo que va requerir el anciano, qué se puede hacer por él/ella y que es lo que es capaz de hacer por sí mismo sin necesidad que los demás le ayuden.

Asimismo, deben explicarle a la familia la importancia de revelar cuáles son las capacidades y habilidades de la persona que están cuidando, reconocérselas y hablarles de ellas.

Del mismo modo se le debe ofrecer asistencia social y psicológica.

Fuente: Pulevasalud

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