Muchos hemos escuchado el repetido refrán «Más vale estar solo que mal acompañado». Si bien la soledad en la mayoría de las ocasiones personifica una idea negativa, la trillada frase cobra sentido cuando se trata de andar con personas que representan una mala influencia en nuestra vida.

La psicóloga clínica, Melisa Flores Ruiz  explica que «Cuando decimos malas influencias nos referimos a personas en nuestro ambiente social que pueden influenciar de forma negativa en nuestras vidas, ya sea de forma emocional o física». Quien explica que esta conducta logra ser un tipo de manipulación si la persona la práctica conscientemente con el propósito de sembrar pensamientos negativos que frenen nuestro desempeño.

Aunque, este tipo de influencia puede darse a través de personas que no conozcan otra forma de vivir, lo que los lleva a desear que los demás actúen y sean iguales. «También, en el ámbito escolar, por ejemplo, se puede ver como forma de ser aceptado en un grupo social particular», agrega Flores.

El carácter, las formas de pensar, la personalidad y el modelaje de otros incurren en nosotros como un proceso natural de las relaciones, ya sean de pareja, amistad o familiar, por lo que de algún modo u otro estamos influenciados de forma directa o indirecta. Diferentes teorías muestran una relación entre nuestro comportamiento como resultado de un aprendizaje social. No obstante, reconocer una influencia como buena o mala varía según los juicios y valores particulares de cada individuo, según la psicóloga clínica, Lilybeth González Viera.

«Al compartir constantemente con algún grupo particular, es muy normal que adoptemos sus costumbres. Esto como un proceso típico que ocurre al formar parte de algún grupo. Cuando alguien se refiere a que alguna persona o situación representa una mala influencia es porque va en contra de lo que son sus valores y creencias. Y aún más atenta con cambiar o desvirtuar sus creencias y costumbres», manifiesta González.

Los niños de 6 a 12 años, así como jóvenes en su adolescencia son más proclives a caer bajo malas influencias, según la experta. El panorama logra complicarse cuando inciden en comportamientos impropios para llamar la atención ya sea por problemas familiares, divorcios o pérdidas.

Flores Ruiz señala que «las personas con baja autoestima, con estados de ánimo decaído, las personas con condiciones de salud mental, como problemas de comportamiento, personas con habilidades diversas (antes conocido como retraso mental)», son usualmente más expuestas a caer bajo la autoridad o dominio de otros que anhelan influenciarlas.

Pero, ¿por qué es tan importante reconocer cuando alguien ejerce una mala influencia sobre nosotros? La clave está en las consecuencias de nuestro comportamiento. Ya sea ocasionalmente o que se convierta en una rutina, “dejarse llevar por malas influencias puede llevarnos al fracaso, a no conseguir el éxito, a no lograr nuestra metas», indica Flores Ruiz. Igualmente, se debe tener consciencia y responsabilidad sobre la toma de decisiones, pues en ciertos casos extremos, como señala la psicóloga, las malas influencias logran llevarnos a cometer errores que hieren a otros o pueden costar nuestra vida o libertad.

De la misma forma, nuestra salud emocional se podría ver afectada. La especialista apunta que es preciso evaluar cómo nos sentimos cuando estamos rodeados de otros. Si solemos sentirnos desanimados, temerosos, inseguros o decaídos, es posible que nos estemos dejando influenciar por alguien más.

«Podemos darnos cuenta, por ejemplo, cuando nos sentimos felices, alegres y llegamos a donde personas que son malas influencias. Son personas que siempre van a tener pensamientos negativos, por lo tanto, van a cargar con una energía negativa, lo cual sentiremos al pasar un rato hablando con estas personas, cuando notemos un cambio negativo en nuestro estado de ánimo», ilustra la psicóloga, quien respalda a que conservarnos alejados de las malas influencias puede llegar a ser un gran desafío dependiendo de cada persona.

Se precisa un pensamiento con convicciones fuertes para transformar las ideas y controlar nuestras decisiones. Esto puede ayudar a fortalecer tanto nuestro bienestar personal, como el de nuestro núcleo familiar. Flores Ruiz propone «ejercitar nuestro cerebro con cosas positivas». A continuación algunas estrategias que aconseja la experta:

  • Relacionarnos con personas que tengan un pensamiento positivo
  • Leer sobre temas de superación
  • Ejercitar nuestra autoestima
  • Cambiar el discurso negativo por uno más positivo
Si es en niños:
  • Fortalecer su autoestima
  • Conocer sus amistades
  • Enseñarle valores
  • Envolverse en sus actividades
  • Visitar la escuela

Fuente: elnuevodia

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