Según un reciente estudio revela el valor de una prueba sobre actividad genética para evaluar el riesgo de cada las pacientes que padecen de cáncer de mama en sus primeras etapas pueden evitar la quimioterapia sin empeorar sus posibilidades de vencer a la enfermedad.

La prueba identificó con precisión a las mujeres que sufrían una forma de cáncer con tantas posibilidades de responder a fármacos de bloqueo de hormonas que agregar quimioterapia tendría pocos o ningún beneficio para ellas, y les presumiría efectos secundarios y otros riesgos de salud.

En el estudio, las mujeres que evitaron la quimioterapia siguiendo los resultados de la prueba poseían menos de un 1% de posibilidades de que el cáncer reapareciera en otro lugar, como el hígado o los pulmones, en los cinco años siguientes.

“No puede ser mejor”, indicó el director del estudio, el doctor Joseph Sparano, del Centro Médico Montefiore de Nueva York. Un experto independiente, el doctor Clifford Hudis del Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York, se manifestó de acuerdo. “Y de verdad no hay posibilidad de que la quimioterapia hubiera mejorado esa cifra”, agregó. La prueba genética “nos deja centrar más la quimioterapia en las pacientes de mayor riesgo que sí obtienen beneficios” y ahorrar esas penurias a las demás.

El estudio estaba patrocinado por el Instituto Nacional del Cáncer. Los resultados se publicaron en el New England Journal of Medicine y se comentaron en el Congreso Europeo del Cáncer en Viena.

La investigación se agrupó en la clase más habitual de cáncer de pecho: en sus etapas iniciales; sin extenderse a los ganglios linfáticos; con receptores de hormonas positivos, lo que involucra que el crecimiento del tumor se ve impulsado por estrógeno o progesterona; y no de la clase tratada con el fármaco Herceptin. Cada año, sólo en Estados Unidos más 100 mil mujeres reciben este diagnóstico.

El tratamiento usual es cirugía, seguida de años de un fármaco que bloquea las hormonas. Pero a muchas mujeres igualmente se les pide recibir quimioterapia para matar cualquier célula cancerígena restante que pueda haberse extendido más allá del pecho y que logre iniciar un nuevo cáncer más adelante. Los médicos saben que la mayoría de estas mujeres no requieren quimioterapia, pero no hay un buen sistema para distinguirlas con seguridad.

Una empresa de California, Genomic Health Inc., vende un análisis llamado Oncotype DX desde 2004 para ayudar a valorar el riesgo. La prueba mide la actividad de los genes que intervienen en el crecimiento de las células, y otros que revelan una respuesta probable al tratamiento con terapia hormonal.

Los estudios anteriores examinaron cómo había evolucionado el caso de las mujeres clasificadas como de riesgo bajo, intermedio o alto. El nuevo estudio es el primero que estableció tratamientos a las mujeres en función de su resultado y que analizó las tasas de recurrencia.

De las 10.253 mujeres que participan en el estudio, el 16% tomó una clasificación de riesgo bajo en la prueba, el 67% de intermedio y el 17% de riesgo alto de recurrencia. El grupo de alto riesgo recibió fármacos de bloqueo hormonal y quimioterapia. Las mujeres del grupo intermedio recibieron de manera fortuita un tratamiento con los dos sistemas o sólo el hormonal. Los resultados de estos grupos no están listos todavía, ya que el estudio sigue en marcha.

Aunque, expertos independientes sugirieron la publicación de los resultados para el grupo de bajo riesgo, ya que estaba claro que agregar quimioterapia no mejoraría sus posibilidades.

Luego de cinco años, en torno al 99% no había padecido una recaída y el 98% seguía con vida. En torno al 94% estaba libre de cualquier cáncer invasivo, incluidos cánceres en otros lugares del cuerpo o en el otro pecho.

“A estas pacientes que obtuvieron puntuaciones de bajo riesgo en Oncotype les iba extraordinariamente bien tras cinco años”, explicó la doctora Hope Rugo, especialista de cáncer de pecho en la Universidad de California, San Francisco, y que no participó en el estudio. “No hay modo de que para estas pacientes, la quimioterapia tuviera algún beneficio”.

La prueba cuesta 4.175 dólares y la cubren Medicare y muchas aseguradoras. Hay otros análisis además de Oncotype DX, y Hudis indicó esperar que el nuevo estudio fomente el lanzamiento de nuevos productos que compitan en precio y precisión.

Fuente: Clarin

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