Las personas nacen como seres sexuales y van aprendiendo a manifestar su sexualidad a lo largo de la vida y es así como entonces, la sexualidad, como función biológica, psicológica y social, acompaña las diferentes etapas del crecimiento físico y mental de los seres humanos. Pero, ¿Qué pasa con esa sexualidad en las distintas etapas de la vida? Normalmente se hace una clasificación de la sexualidad en 4 fases: sexualidad en la infancia-niñez, en la adolescencia, en la vida adulta y en la vejez.

Sexualidad en la infancia y niñez. En esta etapa puede observarse cómo el niño explora su cuerpo y descubre su anatomía, acompañada por las sensaciones que su exploración le despierta. No debe exagerarse la atención sobre el niño en esta etapa, sino considerarlo parte normal de su evolución. En estos primeros años se van moldeando las características emocionales de su género, así como los rasgos de su futura personalidad.

Sexualidad en la adolescencia. En esta etapa es cuando la sexualidad comienza a integrarse con sus diferentes componentes, bio-psico-sociales. Será muy importante pues el entorno, los mensajes que reciben, las personas con las que están, los vínculos que establecen y las experiencias que viven harán que la sexualidad se conforme saludablemente o no.
Naturalmente también hay que tener en cuenta que es una etapa influenciada por sus propias hormonas con todos los cambios físicos y psicológicos que ellas conllevan.

Sexualidad en la vida adulta. Es una etapa de la vida donde ya entiendes perfectamente tu propia sexualidad y es la etapa donde puedes aprender cosas que no sabes, mejorar las que ya haces y rechazar perfectamente las que no te gustan.
Es una etapa donde puedes disfrutar de una sexualidad saludable: ya eres una persona adulta (con todo lo que eso conlleva), si tienes pareja ya has podido alcanzar un buen nivel de comprensión de la vida, encuentras soluciones a los problemas, tienes expectativas y sabes cómo llevarlas a cabo.
Además en la vida adulta, especialmente cuando los hijos ya son grandes o se han ido de casa, es un momento de redescubrimiento que, con la experiencia y el mayor tiempo disponible pueden acceder a una verdadera segunda “luna de miel”, muchas veces, mejor que la primera.

Sexualidad en la vejez. Debido a los problemas de salud que pueden afectar tanto al hombre como a la mujer y a los efectos colaterales de los medicamentos que se consumen, la sexualidad puede resentirse y aparecer disfunciones sexuales, como la disfunción eréctil y del deseo en el hombre y la disfunción del orgasmo y del deseo en la mujer, entre otras.
Sin embargo, hoy día hay que hablar de hombres y mujeres que llegan a mantener una vida sexual aceptablemente satisfactoria hasta edades avanzadas. Hay cambios corporales, físicos, psicológicos y sobretodo cambios en tu día a día (como la jubilación, por ejemplo) pero no tiene por qué pararse tu vida sexual. Es otra etapa más como las anteriores, y mientras haya adaptación a los cambios que se producen, habrá también adaptación en tu vida sexual a la par.

Fuente: Ultima hora
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