El running es una actividad cardiovascular de impacto con la que hay que tener precauciones durante el embarazo. Aunque, si eres una runner impenitente no tienes razón alguna para renunciar tu hábito si estás embarazada. Lo primero es consultarlo con tu médico que será el que podrá darte las recomendaciones más apropiadas y seguras. Con el consentimiento médico, sólo debes atender a tu cuerpo para que todo discurra con normalidad.

El cuerpo de una mujer deportista posee sus capacidades físicas más desarrolladas que la de una sedentaria, por lo tanto, si no realizas habitualmente deporte, durante el embarazo no es el momento de comenzar en una disciplina como el running ya que correr demanda de una mínima preparación que aquellas que lo hacen con frecuencia.

No obstante, si realizas running de forma usual no habrá problema en que sigas haciéndolo. Aun así, hay varias cosas a tener en cuenta: por un lado, asumir que el cuerpo va a tener una serie de cambios que impedirán conservar el ritmo previo al embarazo, menos aún, crear nuevos retos. Por otro, entender que el esfuerzo ha de tener unos límites para no afectar el desarrollo del bebé y su apropiada implantación, esencialmente durante los primeros meses.

Adáptate a tu nueva talla

Durante los primeros meses, posiblemente apenas notarás cambios físicos, aunque, con el paso de las semanas irá incrementando tu perímetro abdominal e igualmente notarás sustanciales variaciones en tus pechos. Por eso es significativo que no utilices ropa que te apriete y te causa dolor. Cambia de talla tanto como sea preciso. Igual debes hacer con los sujetadores para no tener problemas de sujeción o dolores debidos a no usar las prendas adecuadas.

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Close up of a cute pregnant belly

Preparación

Es muy viable que al final del embarazo padezcas de incontinencia ya que la capacidad de retención se reduce, la elasticidad de los músculos se incrementa y durante el esfuerzo deportivo logra originarse con mucha facilidad, fundamentalmente si es un deporte de impacto en el que sufre el suelo pélvico.

Además tendrás que prepararte para las molestias de tu nueva figura. Por eso, conjuntamente de las prendas adecuadas, puedes hacerte con un cinturón de apoyo que te hará sentir la barriga más sujeta para que no rebote al ritmo de tu carrera.

Escúchate

Si a pesar de toda la nueva equipación y de adoptar las precauciones necesarias, sientes que no estás cómoda, presta atención a tu cuerpo y prueba otras actividades más suaves como caminar o nadar. Y olvida por una temporada los entrenamientos de intensidad, las series y cambios de ritmo. Si deseas participar en carreras, puedes hacerlo siempre que sepas que puedes ir tranquila, sin empujones y a ritmo suave.

Ni que decir tiene que también debes prestar atención a las señales de alarma como mareos, dolores de cabeza, malestar o sangrado.

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Fuente: Mujerhoy

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