El cáncer de tiroides puede ocurrir en cualquier edad, incluso en niños. Por ello es importante conocer las causas más importantes de ello, así como todo lo relacionado con su tratamiento y posterior control de sobrevivencia.

“Hay varios tipos de cáncer de tiroides”, comenzó explicando la médico endocrinólogo Marietta Borges. “Están las células epiteliales que son las células foliculares donde se forma la hormona tiroidea. Esas son las que dan origen al cáncer diferenciado de tiroides”, continuó la médico.

“Cuando hablamos en general del cáncer de tiroides nos referimos al cáncer diferenciado de tiroides”, puntualizó.

Dentro de ese cáncer diferenciado de tiroides se encuentra la variedad papilar y la variedad folicular. “La variedad papilar es la más frecuente entre ambos, registrando aproximadamente el 90 por ciento de los tumores malignos de tiroides. Está también el cáncer indiferenciado de tiroides, proveniente de estas mismas células, y también está el carcinoma medular de tiroides, cuyo origen está en otras células –las parafoniculares- que se encuentran dentro de la glándula tiroides. Es una lesión menos frecuente, de diversa etiología, en donde factores genéticos pueden estar envueltos”, dijo la especialista.

cáncer de tiroides a tu salud

En cuanto a la edad, destacó que el cáncer de tiroides puede presentarse en cualquier etapa de la vida, pero existe una gran diferencia dependiendo de la edad del paciente. “Por ejemplo, los niños y adolescentes son susceptibles a presentar cáncer de tiroides. En muchos casos está relacionado con efectos de radiación ionizante, pero en la mayoría de las oportunidades no se encuentra ningún factor predisponible. Ahora, lo que sí es verdad en los niños, es que cuando se les detecta un nódulo hay una gran posibilidad de que sea maligno. Eso es diferente en el adulto. Cuando, por ejemplo, se hace una ecosonografía a pacientes adultos se determina que más o menos el 50 por ciento de pacientes no tiene ninguna clínica, tienen nódulos tiroideos benignos. La mayoría de los nódulos tiroideos en adultos son benignos”.

Sin embargo, con el paso del tiempo tal buena realidad puede cambiar dramáticamente. “En el adulto, después de los 45 años el cáncer se hace más agresivo. En los niños la mortalidad es menor pero la lesión tiende a extenderse mucho más que en los adultos. Por ejemplo, un niño con un nódulo tiroideo muchas veces ya tiene metástasis en los ganglios linfáticos e incluso metástasis en el tórax. Pero, estos tumores son mucho más sensibles al  tratamiento supresivo con la hormona tiroidea y al yodo radioactivo; por tanto, la mortalidad en los niños es muy baja, aunque es mayor el riesgo a que tenga recidiva en los ganglios (recidiva es la reaparición del tumor maligno tras un periodo más o menos largo de ausencia de enfermedad)”.

Por ejemplo, tras el accidente nuclear de Chernobyl (Rusia, 1986, accidente en la planta nuclear que expuso a millones de personas a la radioactividad), posteriormente gran parte de la población infantil desarrolló cáncer de tiroides. “Porque esas células en la infancia son susceptibles a cambios genéticos. El adulto es menos sensible al efecto de la radiación”, explicó la especialista endocrinóloga.

niña examen de cuello

En efecto, la exposición a la radiación es un factor de riesgo probado para el cáncer de tiroides. Tal origen puede ser o bien debido a ciertos tratamientos médicos, o por exposición ambiental tras la precipitación radiactiva de las armas nucleares o accidentes en plantas energéticas.

Este hecho adquiere mayor riesgo cuando se trata de niños y dependerá de la cantidad de radiación administrada y la edad del niño. En general, el riesgo aumenta cuando se administran mayores dosis y mientras menos edad tenga el paciente al momento del tratamiento.

La médico endocrinóloga resaltó la importancia de que el pediatra haga un examen físico exhaustivo a los niños para detectar la probabilidad de una masa en el cuello. “Ese es un paciente que debe ir a practicarse un econosonograma”, puntualizó.

“Es muy común que en los niños el diagnóstico se haga porque hay o una masa en la región lateral del cuello -lo que ya indica la presencia de un ganglio-, o porque un familiar observe que el niño presente un nódulo en la región anterior del cuello, donde está localizada la tiroides”, recalcó.

niño con ganglio en el cuello

La mortalidad por cáncer de tiroides en los niños es muy baja

Luego de concretar el tratamiento por cáncer de tiroides de pacientes niños o adultos, debe cumplirse un periodo de seguimiento médico para confirmar su recuperación, con más razón si hay sospecha de posibilidad de recidiva. “El seguimiento de estos pacientes es más metódico y con periodos de tiempo más cortos. Cuando hay sospecha de recidiva, o en etapas de control posterior, contamos con métodos como la ultrasonografía, marcadores tumorales como la tiroglobulina, que no es más que una proteína de la cual no debe registrarse presencia una vez se haya estirpado la tiroides. También nos sirve como un índice de sospecha cuando los niveles aumentan, porque nos hace suponer que hay algunas células en el organismo que quedaron y que posiblemente sean tumorales”, explicó la médico.

Añadió que también hay otros métodos diagnósticos de imágenes, como la tomografía, para localizar una lesión tumoral a distancia de la cual se sospecha existencia.

Sobre la sobrevivencia de los niños que padecieron cáncer de tiroides, la médico Marietta Borges señaló que sí es posible en gran medida, incluso llevando una vida normal y longeva. “El chance de que tenga una recidiva es alta, pero esas recidivas son controlables.  El otro aspecto es que estos pacientes una vez operados y tratados con yodo radioactivo son sometidos a la terapia supresiva de la hormona tiroidea (la TSH –hormona estimuladora de tiroides-). Por tanto, en estos pacientes nos interesa tener un valor de TSH bajo para impedir algún efecto estimulador de crecimiento sobre las células. El niño es sumamente sensible al tratamiento supresivo de la hormona tiroidea”, dijo.

Aseguró que el crecimiento y desarrollo del niño será normal posterior a tales tratamientos. “Tanto el niño como el adulto van a estar en condiciones de función tiroidea normal si el medicamento es tomado disciplinadamente, diariamente. En caso de que el tratamiento no se cumpla rigurosamente el paciente no va a estar controlado”, advirtió.

Agradecimiento:

Marietta Borges, médico endocrinólogo de la Policlínica Metropolitana

Twitter: @marietaborges

Fuente: cancer.org

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