Comúnmente las personas perseguimos objetivos similares con nuestro entrenamiento. Hay quienes van al gimnasio porque desean adelgazar, quienes ambicionan ponerse como un Thor o sencillamente los que buscan agotarse para ser capaces de conciliar el sueño. Lastimosamente, no hay una hora bruja universal, pero los expertos afirman que según cual sea tu meta sí que existe un momento ideal para practicar deporte.

  1. Para bajar de peso

Si tu idea es eliminar algún kilo, seguir una dieta estricta desde tu inamovible sedentarismo no te servirá de nada: tienes que moverte. ¿Cuándo? Si bien te de toda la pereza del mundo, los especialistas exhortan que lo hagamos antes de desayunar. El instante justo entre la cena y la primera comida del día es el mejor para quemar más grasas y frenar el apetito durante el resto el día.

  1. Para muscularte

Para lograr que tus músculos se desarrollen debes ponerte a hacer pesas a media mañana, ya que es el instante del día en el que los niveles de testosterona en sangre están más altos. Ya, a esa hora estás en la oficina. No pasa nada: los expertos afirman que igualmente poseemos picos en los que desarrollamos con mayor disposición nuestra fuerza muscular por la tarde, alrededor de cuando terminamos la jornada laboral. Un pequeño truco para ponernos cachas más rápido es comer un aperitivo que contenga unos 30 gramos de proteínas antes y después del ejercicio.

  1. Para practicar “running”

Para los apasionados a las carreras no hay una hora perfecta. Pero no te entristezcas porque la suerte es que posees libertad de horarios. La clave de salir a correr es adecuarse al recorrido, ir incrementando el tiempo de carrera y mejorar la resistencia, por lo que lo mejor es programar el adiestramiento siempre a la misma hora del día. Tal vez te resulte útil salir temprano por aquello de que las carreras oficiales suelen organizarse por las mañanas, para estar acostumbrado.

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  1. Para una sesión de estiramientos

Si tu meta es hacer ejercicio para relajarte, estirar tus músculos y articulaciones y terminar con los molestos dolores de espalda y cuello emanados de tu vida sedentaria, el pilates o el yoga serán la mejor elección. ¿Cuándo practicarlos? Hacia el final de la jornada es el instante ideal ya que nuestra temperatura corporal está lo adecuadamente alta y los músculos están más flexibles. Si encima lo hacemos justo antes de retirarnos a casa para cenar e ir a la cama, al mismo tiempo de mejorar nuestra elasticidad y fortalecer la musculatura, nos relajaremos y suprimiremos el estrés acumulado.

  1. Para ir a la cama (y conseguir dormir)

Muchos expertos concuerdan en que si lo que ambicionamos es dormir a pierna suelta lo mejor es realizarlos por la noche, pero nunca hacer ejercicio intenso dos horas antes de dormir porque esto nos activará y pondrá alerta. Si escogemos  un entrenamiento relajado o moderado no hay inconveniente, pero si son ejercicios vigorosos gestiona hacerlos tres horas antes de acostarte, y notarás como caes profundamente en un sueño profundo.

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Fuente: Elconfidencial

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