Lo que principalmente se debe tener en presente es que siempre que haya una patología, lo más conveniente es asistir a un profesional médico que pueda evaluar nuestro caso de forma específica y sugerirnos de forma personalizada. Si poseemos su consentimiento para ejercitarnos sin riesgos, el siguiente paso es contar con un fisioterapeuta o un entrenador personal que lleve nuestro entrenamiento.

Empezaremos recordando que la protusión discal es el estado previo a que surja una hernia, aunque no siempre tiene por qué evolucionar al estado más grave a continuación se explica perfectamente en qué consisten ambas patologías en este artículo.

Generalidades: los ejercicios no recomendados

Si soportamos una hernia o protusión discal en la zona lumbar, esta se suele dar en los puntos conflictivos L4-L5 o L5-S1, es decir, donde la columna cambia de curva y pasamos de la zona lumbar a la zona del sacro. En general se deben impedir los ejercicios que sometan a la columna lumbar a una carga sobre su eje vertical, además de las rotaciones, las hiperextensiones de columna.

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En el caso de la sentadilla, para no colocar cargas sobre la zona lumbar podemos elegir por las sentadillas frontales o sin carga o por la prensa, siempre y cuando nos conservemos sentados sobre el asiento (sin levantar los glúteos al empujar) durante todo el recorrido.

Los ejercicios con carga por encima de la cabeza, como el press militar para hombros, igualmente deben quedar descartados. Los remos logran realizarse con el torso inclinado para evitar que se cargue demasiado la zona lumbar.

Para mejorar nuestra calidad de vida, y por ende la seguridad y calidad de nuestro entrenamiento, conviene trabajar la estabilización de la columna y su movilidad, así como la correcta alineación de la cintura pélvica durante el ejercicio y en nuestra vida diaria. Para esto es muy útil el método Pilates y trabajar nuestra corrección postural.

Una hernia o una protusión no tienen por qué simbolizar decir adiós al ejercicio siempre y cuando se valore cada caso de forma individual por un profesional médico y se entrene de manera segura y personalizada para la patología que sufrimos.

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Fuente: Vitonica

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