La hidrocele testicular, es una acumulación de líquido claro, color ámbar, alrededor del testículo que se traduce en un aumento de volumen del escroto, que será mayor o menor dependiendo de la cantidad de líquido que se haya almacenado.

Puede aparecer en uno o en ambos lados de la bolsa escrotal. Cuando se manifiesta en edad pediátrica es congénito, mientras que si aparece en edad adulta es adquirido, en la mayoría de los casos.

Explica el doctor Elías Mora Kumboz, médico urólogo, que  puede ser comunicante con la cavidad abdominal, el cual se desarrolla comúnmente  en niños. En el adulto  suele no comunicarse con la cavidad abdominal, es decir  queda confinado alrededor del testículo.

Usualmente no es doloroso  y  se manifiesta con una molestia en el escroto. Cuando se produce una torsión testicular es una verdadera emergencia quirúrgica urológica,  por lo que hay que actuar de inmediato, porque en 6 horas se puede perder el testículo.

En algunos casos se produce por exceso de producción de líquido de la membrana que rodea el testículo, que es lo que se conoce  como hidrocele primario, cuyo origen puede ser una inflamación de los órganos que están dentro del líquido (el testículo y el epidídimo)  que se acumula y  no se reabsorbe.

Este trastorno aparece con mayor frecuencia en  hombres mayores de 40  a 50 años que sufren de prostatitis porque  existe una comunicación canalicular  entre el epidídimo y la próstata.

Afecta la calidad de vida del paciente porque a veces al  rozar entre las piernas  produce molestias, igualmente al cruzarlas.

Enfermedades  asociadas

Agrega el especialista que entre las enfermedades asociadas al hidrocele en niños se encuentra las hernias inguinales. “Un hidrocele comunicante es casi igual a una hernia inguinal y como dijimos anteriormente suele desaparecer en el primer año de vida”.

El hidrocele suele presentarse en pacientes sometidos a diálisis peritoneal  por insuficiencia renal, de igual forma podría aparecer después de una cirugía de trasplante renal o una cirugía de varicocele,  en este último caso no se forma  por exceso de producción de líquido sino por falta de reabsorción.

Refiere el doctor Mora que un hidrocele puede esconder un tumor testicular, de allí la importancia de realizar ultrasonido testicular. “A veces el hidrocele no ocupa toda la cavidad escrotal y permite palparlo,  pero si   hay mucho líquido acumulado a tensión lo impide, podría esconder un tumor”.

Cuando el paciente que tiene hidrocele refiere dolor es producto de un traumatismo testicular, una orquiepididimitis  aguda, que es la  inflación del testículo o del epidídimo,  o podría haber una torsión del testículo.

Diagnóstico

Para realizar el diagnostico se evalúan los síntomas. Si el hidrocele es crónico se presenta  molestia, mientras si es agudo se acompaña de dolor. El  examen físico permite detectar si lo que está aumentado es el volumen del escroto y no el testículo, pero si el líquido está a tensión impide la palpación.

En relación a los exámenes de laboratorio no existe un estudio en específico. Cuando hay sospecha de infección se realiza  examen de orina y urocultivo  y, si  se presume  la existencia de un  tumor, se practican los marcadores testiculares. Los  estudios de imagen por excelencia para hacer el diagnóstico  de hidrocele es el ultrasonido escrotal, con capacidad doppler, que mide  el flujo de la arteria. Cuando existen tumores o infección aguda  el flujo arterial está aumentado, mientras si  hay trombosis o infarto testicular no hay circulación.

Tratamiento

El doctor Mora Kumboz explica que el tratamiento depende  del volumen de líquido  acumulado en el escroto, de los síntomas, si los hay y de la enfermedad testicular subyacente.

En los niños, la mayoría de los casos de hidroceles comunicantes o hernias inguinales indirectas, se resuelve al año de edad porque se resuelven espontáneamente, de no ser así,  se hace  una incisión por vía inguinal no escrotal.

En el adulto, si  hay sospecha  de la existencia de un tumor de testículo, se hace  la incisión inguinal.  “Cuando no es comunicante, ni hay dolor,  se hace un abordaje  escrotal. La mayoría de esas cirugías son ambulatorias, el paciente se recupera en una semana, sin embargo,  como todo procedimiento quirúrgico,  puede haber complicaciones. En algunos casos  puede presentarse  atrofia testicular, no por la complicación quirúrgica sino por la enfermedad subyacente, es decir,  si hubo  una torsión o un infarto testicular el testículo se puede atrofiar, deja de funcionar sobre todo la parte de fertilidad, de espermatozoides».

Es importante destacar que en el testículo hay dos tipos de células,  las que producen los espermatozoides y las que producen las hormonas. Usualmente se atrofia la parte que produce los espermatozoides y queda  funcionando la que genera  las hormonas. Se recomienda no extraerlo  a menos que sea muy pequeño o cuando hay sospecha de tumor.

Cuando hay torsión testicular el testículo se infarta, se tuerce, rota sobre su eje y la sangre de la arteria que va al testículo impide que  llegue la sangre, es como un infarto al corazón. 6 horas posteriores al evento, si no se actúa a tiempo, se corre el riesgo de perder el testículo, hay que operar de inmediato.

Otra complicación es la infección ya sea porque haya infección previa o infección quirúrgica. La recurrencia de esta enfermedad no es común,  pero es posible, también puede presentarse una inflamación post operatoria que puede tardar semanas en resolverse.

NP/ Doctor Elías Mora Kumboz

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