El Consejo Latinoamericano de Proteína Animal discurrió que la clasificación que le dieron como cancerígena está fuera de contexto

El consumo de carne roja y procesada posee beneficios para la nutrición humana, pues contiene proteínas de alta calidad, vitaminas, minerales y ácidos grasos benéficos para la salud, afirmó el Consejo Latinoamericano de Proteína Animal (Colapa).

En un comunicado, el organismo consideró que las aseveraciones que atañen la clasificación de la carne procesada como carcinógenos, y de la carne roja como posible factor de adquirir cáncer, están fuera de argumento.

Relató que en el reporte de la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés), y de la Organización Mundial de la Salud (OMS) no se toma en cuenta el estudio completo ni los lineamientos de la misma agencia.

En este escenario, expresó, en el informe dado a conocer por la OMS, el jefe del programa de monografías de la IARC, Kurt Straif, afirma que “para un individuo, el peligro de desarrollar cáncer colorrectal por consumo de carne procesada sigue siendo pequeño, pero extiende con la cantidad de carne consumida”.

Del mismo moso, el director de la IARC, Cristopher Wild, alega en el mismo documento que “la carne roja tiene un valor nutricional, por lo tanto estos resultados son importantes para permitir a los gobiernos y a las agencias reguladoras internacionales realizar evaluaciones de riesgo”.

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El Colapa puntualiza que los lineamientos de la IARC constituyen que la clasificación realizada indica si un agente es capaz de causar cáncer, lo que técnicamente se considera una posibilidad, pero no se mide la probabilidad de que el cáncer ocurra como resultado a la exposición del agente.

Para la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), las carnes rojas proporcionan proteína de alto valor biológico y son ricas en nutrientes, al mismo tiempo proveen todos los aminoácidos esenciales que el humano necesita, añadió.

No obstante, reconoció el valor de los estudios y reportes que efectúaron las organizaciones internacionales como la IARC, así como la importancia de continuar basando en la ciencia sus investigaciones para avalar una alimentación apropiada de la población a nivel mundial.

Expuso que el cáncer es una enfermedad compleja, por lo que las aseveraciones sobre las posibilidad de que un alimento sea la única causa o causa directa de contraer un padecimiento como el cáncer son incompletas.

Ante ello, recalcó la importancia de ofrecer siempre el argumento adecuado y la información científica complementaria que consienta poseer un panorama objetivo respecto a los resultados publicados a favor del mejor entendimiento del consumidor final y la salud pública.

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Fuente: Razón

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