La dislexia  es un trastorno del aprendizaje frecuente y crónico, aunque no es fácil de identificar porque son muchas las personas que lo confunden con simples equivocaciones o falta de concentración de quien lo padece.

“Muchas veces esta patología se confunde con falta de esfuerzo o de interés. Cuando un alumno no obtiene buenos resultados en el aula, lo cómodo es pensar que es porque no se esfuerza o es vago. Y también se puede atribuir a una falta de capacidad, a que el niño ‘es tonto’”, explica Estefanía Egea, psicóloga, de la Unidad de evaluaciones Cognitivas (Área de Ciencias e investigación) de CogniFit, empresa especializada en el desarrollo de soluciones para la salud cognitiva.

niño leyendo

La Federación Española de Dislexia (Fedis) describe que el paciente con dislexia confunde letras, cambia sílabas, sustituye unas palabras por otras. Además, tiene problemas en la escritura y en el copiado. Formalmente, la dislexia consiste en un problema de conexión entre las áreas del cerebro que procesan el lenguaje, lo que impide que procesen la información como lo hacemos normalmente.

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Comúnmente la dislexia comienza a ser detectada desde la infancia. Sin embargo, las investigaciones y terapias para tratar la dislexia confirman que los pacientes pueden llegar a manejarla de manera tan exitosa, desarrollando sus propias estrategias de pensamiento alternativas, que es posible que concreten estudios superiores y hagan una vida normal.

De hecho, hay casos de pacientes con dislexia que al saber manejar su condición luego se destacan por encima del promedio de las demás personas. “Las personas capaces de sobreponerse a sus dificultades y desarrollar estrategias de pensamiento alternativas pueden convertirse en mentes brillantes. Muchas veces quienes padecen este trastorno agudizan más sus sentidos y desarrollan niveles superiores de inteligencia, visión estratégica y creatividad”, señala la especialista española Egea.

Pese a estas buenas noticias, la falta de diagnóstico es el mayor problema de la dislexia, cuyo tratamiento se podría mejorar con la detección temprana. Esto debería hacerse en la infancia, pero, frecuentemente, se deja pasar y provocando que las personas con dislexia se crean menos inteligentes y pobres estudiantes que sus compañeros.

Un estudio independiente realizado por la empresa española CogniFit y la Universidad de Haifa (Israel), se centra en la relación entre la dislexia y la memoria de trabajo.

Explica que la memoria de trabajo es una habilidad cognitiva que se utiliza continuamente. a diario, pues permite mantener en la mente diferentes pedazos de información relevante durante breves periodos de tiempo. En cambio, los disléxicos muestran bajos patrones de ello. “Por ejemplo, en caso de la lectura, cuando uno lee una palabra desconocida, como “poternite”, identifica gracias a la memoria de trabajo que no existe, sin embargo, una persona con dislexia tardará más en traducir esa palabra y reconocer si tiene o no significado. La explicación es que al dedicar su energía a decodificar estas palabras, no destinan recursos mentales a tareas como la comprensión global del texto”, explica Egea.

Fuente: larazon.es

 

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