No hay duda de que la actividad física contribuye de muchas maneras a que la persona obtenga bienestar. Y en esa mejora de la calidad de vida se incluye que tenga un óptimo estado de salud, o, si es el caso, que pueda sanar la enfermedad que padece.

“La actividad física incide de manera positiva en la disminución de la obesidad, la diabetes, la hipertensión y otras patologías”, señala la Licenciada en Nutrición Angelly Bonaldi.

Para combatir la diabetes y la obesidad los ejercicios físicos son parte indudable de los cambios de hábitos que debe tener la persona. Además, la obesidad también es un condicional para la aparición de otros problemas, como los osteomusculares. Pero, hay que aclarar que la persona obesa no necesariamente va a terminar siendo diabética. “Se ha determinado que la diabetes tiene un componente genético importante pero también el estilo de vida es determinante para su aparición”, resalta Bonaldi.

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