Según especialistas, la exposición inquebrantable a niveles de sonido de altos decibeles origina daños permanentes al oído. Teniendo en cuenta que se trata de una de las experiencias más cotidianas del hombre, consideran importante conocer cómo o qué ocasiona los sonidos y qué condiciones pueden generar lesiones en las células del oído.

La exposición constante a elevados niveles de sonidos lastima de forma permanente el oído, afirman los especialistas. Rodolfo Romero doctor en Física de la Facultad de Ciencias Exactas, Naturales y Agrimensura de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) de Argentina, expuso que “estudiado mediante la física, el sonido es una onda, una perturbación que se desplaza en un material y se propaga en sólidos, líquidos y gases, pero no en el vacío”.

Por ejemplo, cuando se golpea una mesa se origina un sonido en un sólido, que llega al oído moviéndose a través del aire, un gas. El órgano sensorial de percepción del sonido es el oído y su receptor es el tímpano, una delgada membrana que oscila al recibir los minúsculos golpes de las moléculas de aire que se mueven al paso de la onda sonora. El doctor indica que “una onda sonora transporta energía, la de los movimientos de los átomos a través del cual se propaga y si esta energía es muy grande cuando llega al tímpano, puede producirle oscilaciones violentas y dañarlo”.

“Es como golpear fuertemente el parche de un tambor. Hasta es posible romperlo, causando la sordera”, mantuvo el doctor. Con respecto a la intensidad de la onda sonora, Romero apunta que “la intensidad más baja que produce la excitación del tímpano se denomina el umbral de audición”.

Por ejemplo, una conversación en voz baja tiene una intensidad mil (103) veces mayor al umbral de audición, la intensidad de una conversación normal es un millón (106) de veces mayor que el umbral de audición, y la intensidad del sonido un recital de rock es un billón (1.012) de veces mayor al umbral. Para representar este amplio rango de intensidades se maneja una escala en decibeles (db), en la cual el umbral de audición es de 0 db y el umbral de dolor es de 120 db. Cada 10 db de esta escala, la intensidad del sonido es diez veces mayor.

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La exposición constante a niveles de sonido entre 90 y 100 decibeles causa daños permanentes al oído y lesiona las células del oído interno. En este sentido, se sabe que la intensidad sonora que alcanzan los reproductores portátiles, las discotecas, los cines y los nuevos equipos de audio puede perjudicar la audición a edades muy tempranas. Es más, estos decibeles pueden ocasionar trastornos del sueño y aprendizaje, la memoria, la motivación, la resolución de problemas y en el aumento de la irritabilidad y la agresividad de las personas.

Contaminación sonora

Un nuevo estudio sobre el nivel de ruido y el medio ambiente elaborado por Gaes Centros Auditivos; “en Argentina 1 de cada 2 personas está expuesta a ruidos que las perturban”. Según la Federación Argentina de Sociedades de Otorrinolaringología, el oído humano tolera como máximo 80/85 dB (decibeles) durante un período máximo de 8 horas antes de que empiece a producirse el daño en las células del oído interno.

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Conforme a la tabla de valores del CDC (Center for Disease Control and Prevention), exponerse al ruido de una turbina de avión (140 dB) sin protección auditiva causa daño instantáneamente, escuchando el MP3 a 100 db, la injuria celular se inicia entre los 7 y 15 minutos y, finalmente, el ruido de una aspiradora o la permanencia en un lugar ruidoso (80 db) empieza a generar daño a partir de las 8 horas. Por ello, la OMS exhorta no superar la exposición a 85 db por más de 8 horas al día, aunque nuevas publicaciones proponen reducir la intensidad hasta 80 db”.

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Fuente: DiarioChaco

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