médicos del Instituto de Salud del Niño San Borja (INSN SB) indican que hay señales a nivel cutáneo que los padres de familia pueden identificar apenas nacen sus hijos y que podrían alertar sobre una posible malformación de la columna vertebral y médula espinal.

Fredy Osorio, jefe de la Sub Unidad de Neurocirugía de la citada institución, indicó que algunos signos que pueden alertar sobre esta patología son:

  • Penachos de pelo en la parte baja de la espalda
  • Asimetrías en la parte alta de los glúteos que puede ser por una tumoración o los surcos asimétricos
  • Presencia de hoyos, orificios
  • Manchas de color rojizo.

Estas patologías pueden ir acompañados de dolor y debilidad en miembros inferiores, alteraciones urinarias como incontinencia o intestinales, deformidades a nivel de las caderas y los pies.

La espina bífida ocurre entre los días 21 y 28 del primer mes de embarazo y es motivado a una falla en el desarrollo de la médula espinal y de los huesos que la rodean (las vértebras) dejando un espacio abierto en la espina.

En algunos casos causa que la médula espinal y las raíces nerviosas queden expuestas a nivel de la piel, lo que se denomina espina bífida abierta, la más severa es la mielomeningocele. Cuando están cubiertas de piel se llama espina bífida cerrada.

La médula anclada se observa comúnmente en los pacientes con espina bífida. Se caracteriza por la implantación baja del cono medular, lo que impide que la médula espinal cumpla sus funciones. A medida que el niño va creciendo la médula espinal se estira aún más produciendo lesiones en la misma, lo que produce dolor y hasta dificultades de movimiento en miembros inferiores.

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Fuente: Andina

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