Cuanto más quieras huir de tu destino, más se encargará éste de ponértelo de nuevo en tu camino.
No, no es un proverbio chino, ni una famosa sentencia de un aún más famoso escritor. Es simple y llanamente, la mejor frase para explicar la sinopsis de «El amor me persigue, pero yo soy más rápida», noveno libro de la periodista y escritora Elisabeth G. Iborra, la zaragozana de familia andaluza que vivió once años en Barcelona, y tras dar la vuelta al mundo se instaló definitivamente en Conil de la Frontera, un pueblo perteneciente a la provincia de Cádiz.Libro

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Y qué nos cuenta «El amor me persigue, pero yo soy más rápida», pues la historia de Mar, periodista y escritora de bestsellers, quien harta de la vida que lleva en Barcelona, pintada, embutida en un vestido de Moschino, fardando de bohemia, e incapaz de aguantar más a los pesados gafapastas con sus pantalones de pitillo caídos, echándole su fétido aliento a las cinco de la mañana en un antro para hipsters pseudointelectualoides que la aturden hablando de una película de Haneke, decide romper con todo y largarse a un pequeño pueblo de la costa andaluza, Conil de la Frontera, para olvidarse y alejarse de todo ello.

La joven pretendía cambiar el ajetreo de la ciudad por la paz bucólica del pueblo. Un rincón frente al mar idílico y olvidarse del amor huyendo literalmente de los hombres.

Pero Mar no sabe que David se le cruzará en su camino. Un adonis a caballo (literalmente) que le transportará al séptimo cielo, y vivirá con él una montaña rusa de emociones tales que todo su mundo se verá trastocado por ello. Y aquello de lo que en un principio huía, le caerá encima como si de una pesada losa de mármol se tratase.

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Fuente: Propera parada 

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