Oímos hablar de éxito en todas partes. Se supone que es el propósito final de todas las acciones que emprendes.

Se ha generalizado la idea de que alcanzar el éxito es “no tener que preocuparse por nada”. Que en tu familia todo funcione como un reloj. Que puedas comprar lo que se te antoje, sin hacer previamente sumas o restas. Que los demás halaguen tu labor y consigas un cargo directivo. Que seas popular o famoso. Podríamos contar con los dedos de la mano a quienes tienen todo eso.Exito 2

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¿El éxito o los éxitos?
¿Te has preguntado alguna vez que es realmente el éxito para ti? Lo usual es que nos sumemos a esa idea común, en la que se nos indica que es exitoso quien tiene mucho de mucho. Usualmente no nos detenemos a pensar por qué tantos ricos, famosos, premiados y seductores viven en medio de la infelicidad.

Aunque exista ese patrón de “éxito”, más o menos generalizado, en realidad lo que es exitoso y lo que no lo es, depende mucho de factores subjetivos. De sentimientos mucho más profundos que la capacidad de compra y todos esos elementos que ya hemos señalado.

Medir el éxito
Así como no existe un solo significado para la palabra “éxito”, tampoco hay una sola manera de medirlo. En estricto sentido, siempre, hasta el día de la muerte, nos hará falta algo y el rumor de algún sufrimiento nos acechará.

Si miras la vida desde la óptica de la carencia, nunca serás la más bella o el más guapo, ni el más rico, ni el más elogiado, ni el más popular. Porque éxito y felicidad no son sinónimos. El éxito es un concepto más bien acumulativo: tener más de algo, hasta alcanzar una supuesta cumbre que nunca es la más elevada. La felicidad, en cambio, puede ser vista como lo contrario: no necesitar nada más para sentirte bien.

Pero dejemos que sea la especialista Emma García, Coach Ontológica Empresarial quien nos explique más acerca del éxito 

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Fuente: La mente es maravillosa 

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