No ambicionar tener sexo no es un síntoma de sufrir un problema patológico, ni mucho menos es sinónimo de insatisfacción en la relación. En muchas ocasiones el estrés y la falta de un ambiente apropiado son fundamentales al instante de decir que no.

El desgano sexual no es único en las mujeres. Los hombres del mismo modo tienen desequilibrios, causados por el cansancio o alguna enfermedad, y no por ello debe considerarse, que la relación en pareja no funciona, que existe una tercera persona o que el amor se acabó.

Para la sexóloga Nereyda Lacera existen cuatro causas fundamentales para que haya indisposición al instante de tener sexo. La primera, es el cansancio físico o mental «por eso se incluye el estrés, el agotamiento y la depresión que podemos definirlas como las principales causas psicológicas de la negativa en la relación sexual».

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La segunda, es la falta de un ambiente adecuado. Fundamentalmente en las mujeres los componentes externos como, la televisión encendida y los niños despiertos, entre otras influencian su apetito sexual. Mientras que el tercero, está relacionado con el sueño «sobretodo cuando las personas tiene largas jornadas de trabajo y llegan a su casa con la única intención de ver su almohada», expresa Lacera.

La última causa son los conflictos en pareja. Los resentimientos, las peleas e inclusive la ira intervienen al momento de tener una relación sexual, conforme con la sexóloga «si bien muchas parejas intentan resolver las diferencias en la cama, hay otras que les quita el deseo, es lo más común que uno espera».

Por tal razón, lo mejor, al instante de no querer tener una relación sexual es expresarlo «en un tono cálido y amable», con el fin de que la otra persona no se sienta rechazada ni lastimada. Así mismo, indica Lacera, es significativo que el otro no magnifique el hecho y entienda que no es un contexto del cual preocuparse, a menos que se vuelva repetitiva.

La mejor solución contra el no, es el diálogo, señala la sexóloga, sobretodo en el caso de las mujeres, que  escogen no decir nada hasta el instante que se encuentran en la cama. Las excusas son válidas, pero «hay que buscar nuevas altenativas, cambiar el ambiente, las posiciones y sobre todo cuando el no es muy evidente, porque en muchas ocasiones se calla cuando existen frustraciones o depresiones»

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Fuente: elespectador

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