El agua es el componente más abundante del organismo y esencial para la vida. Es un nutriente que no aporta calorías, necesario para que el organismo se conserve en perfecto funcionamiento. La pérdida de un 10% del agua corporal supone un riesgo para la salud.

La cantidad total de agua se mantiene dentro de unos límites muy estrechos motivado a un equilibrio entre el volumen de líquido ingerido y el eliminado por el organismo.

Las fuentes de agua son las bebidas, los alimentos y el agua originada por el metabolismo del cuerpo. Toda esta cantidad de agua debe cubrir las pérdidas diarias de la misma a través de la orina y heces, sudor y vapor de agua eliminado a través de los pulmones.

Decálogo de una hidratación apropiada
  1. El agua es tu principal aliada para evitar la deshidratación y el aumento de la temperatura corporal. Comienza a beber agua 1-2 horas antes de practicar la actividad física. Efectúa pausas cada 15-20 minutos durante la actividad para beber unos pequeños tragos de agua.
  2. Hidrátate antes, durante y después del ejercicio. En términos generales es recomendable beber 500 ml dos horas antes del ejercicio, entre 100-150 ml cada 15-20 minutos durante el ejercicio, y 500 ml después del ejercicio.
  3. La sed es un síntoma tardío de deshidratación en nuestro organismo. No hay que esperar a tener sed, porque ésta no aparece hasta que se ha perdido un 1 ó 2% del agua corporal, es decir cuando ya estamos deshidratados y el rendimiento ha comenzado a disminuir.
  4. Lo ideal es tomar la bebida fresca (10-15°C) para que el cuerpo la asimile más rápidamente; especialmente en los días más calurosos.
  5. Para actividad física de baja o moderada intensidad y de menos de una hora con baja sudoración, será suficiente con beber agua, en lo posible beber unos 500 ml antes, durante y después de la actividad.
  1. Para actividades de alta intensidad o larga duración con sudoración excesiva es recomendable tomar bebidas isotónicas, las cuales ayudan a prevenir la fatiga al reponer líquidos, sales minerales y glucosa, contribuyendo de esta manera a una mejora del rendimiento físico. A mayor sudoración, más agua, sales minerales y glucosa que reponer.
  2. Es recomendable beber pequeños sorbos regularmente durante el ejercicio, así nos mantenemos hidratados constantemente.
  3. Evita beber durante momentos de alta frecuencia respiratoria, pues al hidratarnos en estos momentos estaremos privando a nuestro organismo del oxígeno cuando más lo necesita.
  4. Evita tomar bebidas con cafeína antes del ejercicio: tienen efectos diuréticos que pueden acentuar la deshidratación.
  5. Los suplementos de potasio no son necesarios, las pérdidas no son significativas y sus niveles en exceso pueden provocar alteraciones en el ritmo cardiaco.

Fuente: tuenfermera

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