Cáncer de seno
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El cáncer de mama, cuando no es tratado a tiempo, termina extendiéndose e irrumpiendo otros órganos. Un proceso frecuente que, denominado ‘metástasis’, resulta usual a todos los tipos de tumores. Y un proceso de expansión tumoral cuyo funcionamiento, si bien es y ha sido objeto de muchos estudios, todavía no ha sido desentrañado por los científicos.

El resultado es que las metástasis son responsables de hasta un 90% de los fallecimientos causados por el cáncer. No obstante, científicos de Cancer Research UK, organismo británico dedicado a la investigación del cáncer, han identificado una nueva proteína implicada en la metástasis del cáncer de mama, permitiendo así avanzar un paso más en la lucha frente a esta devastadora enfermedad.

Específicamente, el estudio, publicado en la revista «Science Signaling», muestra cómo la activación o inactivación de una proteína, la EPHA2, resulta clave para que las células tumorales puedan viajar a través de los vasos sanguíneos.

Nell Barrie, co-autora de la investigación, explica que «nuestro estudio es importante porque amplía nuestro conocimiento sobre cómo las células del cáncer de mama se mueven en el organismo. Así, investigaciones como la nuestra resultan vitales para ayudarnos a entender cómo se expande el cáncer y cómo evitar que esto suceda».

A su vez, como reconoce Barrie, «si bien es necesario llevar a cabo más estudios antes de que este hallazgo pueda beneficiar a los pacientes, supone sin duda un salto en la dirección correcta».

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Evitar la metástasis

Las células del cáncer de mama, de forma análoga a como hacen el resto de células tumorales, viajan por el torrente sanguíneo para llegar a otros órganos. Y en este sentido, el reciente estudio muestra que para entrar y salir de los vasos sanguíneos, las células del cáncer de mama activan y desactivan el receptor EPHA2.

Concretamente, y gracias al uso de una nueva técnica que ha permitido a los autores observar las interacciones y el intercambio de información entre las células tumorales y las células de las paredes de los vasos sanguíneos, el estudio ha identificado que cuando EPHA2 se halla activado, las células tumorales persisten dentro del vaso, por lo que viajan a través del torrente circulatorio. Y de la misma forma, que las propias células son capaces de inactivar este receptor, con lo cual pueden salir de los vasos e invadir otros órganos.

Claus Jorgensen, director del estudio, concluye que «el próximo paso será identificar cómo se activa este receptor, para que así las células tumorales no puedan salir de los vasos sanguíneos. Y es que de esta forma, seremos capaces de parar la expansión del cáncer de mama y hacer que la enfermedad sea más fácil de tratar».

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Fuente: abc.es




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