Una reciente investigación de la Universidad Sussex confirma que los caballos pueden reconocer las diferentes expresiones faciales humanas y distinguir las emociones.

Los resultados del trabajo fueron publicados en la revista Biology Letters. Para llegar a ellos los investigadores examinaron la reacción de 28 caballos tras presentarles fotografías con la cara de un varón que mostraba tanto sentimientos positivos como negativos.

Amy Smith, codirectora del estudio expuso que “el principal resultado fue descubrir que miraban las caras de enfado a través de su ojo izquierdo”. Como todos los cerebros mamíferos, la información que reciben por esta vía ocular se transmite al hemisferio derecho, que es el encargado de procesar los “estímulos negativos”.

Al mismo tiempo, los investigadores hallaron que el ritmo cardíaco de estos animales se aumentaba de forma significativa cuando quedaban expuestos ante expresiones de ira o enfado.

Smith indicó que los caballos exteriorizaban una “respuesta más fuerte ante expresiones negativas que positivas”, lo que se debe a la importancia que le conceden “a reconocer posibles amenazas para su entorno”.

Al igual que como ocurre con los perros y los gatos para lo científicos esta capacidad de los caballos de interpretar las emociones humanas viene de la domesticación que les admite interpretar la conducta humana. Y mantienen que sus resultados señalan el “impacto” que el comportamiento humano tiene sobre estos animales.

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Foto. Alejandro Córdoba

Amigos del hombre

Los caballos son animales generalmente queridos por el hombre y que muchas veces son manejados para favorecer la salud de las personas.

A través de la equinoterapia, igualmente conocida como terapia asistida ecuestre, se puede lograr mejorar una cuestión física, ocupacional o emocional de personas que sufren hiperactividad, ansiedad, autismo, parálisis cerebral, esquizofrenia y depresión, retraso en el desarrollo, síndrome de down, lesiones cerebrales traumáticas, problemas de conducta, problemas de abuso y otros problemas de salud mentales.

Se trata de un tratamiento con actividades ecuestres o en un ambiente ecuestre que puede ayudar a la confianza, la auto-eficacia, la comunicación, la perspectiva, la habilidad de socializarse, el control de los impulsos, y el aprendizaje de límites.

El hecho de que los caballos tengan comportamientos relacionados con los humanos y un comportamiento social y sensible de lo que a estos les pasa hace que se vuelva fácil para los pacientes crear una conexión especial con el caballo.

Por eso quienes han vivido la conexión con un caballo considerarán que los resultados de este nuevo estudio no son ninguna novedad.

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Fuente: .lr21

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