Una semana atrás me preguntaron… el bienestar físico influye en el emocional? … y desde el fondo de mi corazón respondí… “No sé qué fue primero: si el huevo o la gallina”?

La verdad el bienestar físico y el emocional van de la mano. Ambos son directamente proporcionales, es decir, una cosa depende de la otra y viceversa.

Voy a tratar de ser más clara explicándoles una idea que repito una y otra vez en mis programas: “somos 70% lo que comemos y 30% lo que nos ejercitamos”,  por ejemplo: … cuando comemos muchos carbohidratos, solemos sentirnos aletargados, lentos, retenemos líquidos y en consecuencia, nos sentimos pesados para movernos y para responder ante las demandas externas, incluso hasta para pensar. Si comemos exceso proteínas, tendemos a ser agresivos, malhumorados, reactivos. Qué quiere decir esto, que la bioquímica del cuerpo que se transforma hasta con lo que comemos, también puede modificar nuestro pensamiento.

Pero esto también sucede a la inversa, un buen o un mal pensamiento puede cambiar el funcionamiento de nuestro organismo, para bien o para mal.

Por tanto, cuando hablamos de calidad de vida, resulta esencial cuidar absolutamente todo, el cuerpo y el espíritu, para poder vivir con bienestar. Es más, lo descrito en el párrafo anterior y que se desprende de mis vivencias cotidianas, pudiera servir para justificar y dejar más que claro que hasta lo más mínimo que sucede en nuestro cuerpo, redunda en nuestro estado emocional y al contrario.

 

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Foto. Alejandro Córdoba

Otro aprendizaje que nos puede ayudar a concientizar lo importante de luchar por mantener un equilibrio mente – cuerpo es el siguiente (porque a mí se me olvida cada cierto tiempo): cuando estamos tensos, nuestro corazón trabaja más rápido aunque no estemos en movimiento, y ello sin duda, influye negativamente, en nuestro estado de general de salud porque nuestro sistema cardiovascular está siendo exigido, sin que haya un esfuerzo físico real que lo justifique, es como si prendiésemos nuestro carro, y sin ponerlo en marcha, apretáramos el acelerador… qué le pasaría al cabo de unas horas?

 

 

Por eso amigos, hay que aprender a cuidarse física y emocionalmente y mi gran tabla de salvación en este sentido, por un lado, para bajar el estrés, ha sido el ejercicio, y en cuanto a mantener mi bienestar físico, el comer equilibrado y visitar a mi médico regularmente.

Valore la vida, definitivamente es un gran regalo: coma bien, ejercítese, alimente su espíritu con las maravillas que nos regala Dios y siempre chequee su salud con un equipo multidisciplinario de médicos, dentro de los cuales nunca deben faltar un psicólogo o psiquiatra, un médico general y un nutricionista.

Este un extracto del artículo completo publicado en Caraota Digital.

María Laura Garcia

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