Conocer la relación entre el consumo de alimentos y las emociones es de suma importancia, te preguntarás por qué, simple, porque permite personalizar la estrategia dietética para disminuir el peso corporal y la tasa de abandono.

Esto se dio conocer gracias a la principal conclusión de un estudio realizado por la Universidad Complutense de Madrid en 99 personas adultas con sobrepeso.

Portrait of pretty young girl deciding what to eat: an apple or hamburger with fried potatoes

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Los participantes siguieron un programa de reducción de peso basado en el establecimiento de hábitos alimentarios adecuados y un estilo de vida saludable.

“Nuestro objetivo principal era demostrar que cuando los hábitos alimentarios son saludables es posible controlar el peso”, explicó Isabel Goñi, profesora de Nutrición de la UCM y autora del estudio. “Conocer el comportamiento alimentario de los pacientes nos ha facilitado corregir los hábitos no adecuados y establecer otros más sanos”.Comida 2

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El consumo alimentario de cada persona depende de un amplio conjunto de motivaciones que dirigen la elección de un alimento u otro, y que incluso pueden hacer que una persona se obsesione con una comida (en positivo o en negativo).Comida 3

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La ansiedad, el estado de depresión, la soledad o la alegría, en general las diferentes emociones son condicionantes intensos para que algunas personas coman, incluso sin tener hambre. En estos casos, el sujeto pierde relativamente el control del comportamiento alimentario y, frecuentemente, esto le conduce a un sobrepeso acompañado de un sentimiento de culpa por comer mal.

Fuente: El Confidencial

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