En esta Semana Santa es muy típico la abstinencia de carnes rojas, por tal razón se produce un aumento de la demanda de pescados y mariscos, por lo que a continuación te ofrecemos una serie de recomendaciones para elegir pescado en buenas condiciones.

El olor. Un pescado que no está fresco arroja un olor fácilmente identificable.

Los ojos. Sin importar la especie de pescado que consiga, éstos deben tener los ojos brillantes, cristalinos y saltones.

Las escamas de un pescado fresco se observan brillantes y pegadas a la piel, sus agallas son rojizas y rosadas, se notan limpias y con olor agradable

La carne fresca es firme y elástica, por lo que al presionar un pescado no deben quedar marcadas sus huellas.

Si aún desconfía de la frescura del pescado que compró, ponga en un recipiente con agua fría. Si se trata de carne fresca se hundirá, pero si flota.

fresco

Si comprar pescado en filetes, tajas o porciones, asegurarse de que éstas posean un aspecto firme y limpio.

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¿Cómo conservarlo?

Al llegar a casa, remojar el pescado durante 10 minutos en una solución de agua, cloro y hielo; seguidamente, enjuagarlo con agua hervida.

Almacenar de inmediato el pescado en el refrigerador; no dejarlo nunca afuera y cocinarlo dentro de los dos días siguientes a su compra. De preferencia, envolverlo en papel de estraza, aluminio o encerado.

Tenga presente que el pescado que se halle en congelación se puede guardar hasta un mes y medio. Para descongelarlo, no hay que sacarlo de su envoltura, sencillamente dejarlo a temperatura ambiente, sin exponerlo al sol o al calor.

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Fuente: sipse

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