Las convulsiones o crisis febriles son uno de los motivos de asistencia más común en la consulta neuropediátrica y produce gran preocupación en los padres. Se presenta en niños que están previamente sanos,  entre los 3 meses y los 6 años de edad, siempre provocadas por fiebre, los 2 primeros días del cuadro febril, debido a que no toleran de manera adecuada la elevación de la temperatura.

Cuando se diagnostica la crisis febril se debe descartar infecciones del sistema nervioso central (por ejem. meningitis), enfermedades neurológicas, convulsiones previas sin fiebre y otras alteraciones que puedan ocasionar las convulsiones.

La edad de mayor incidencia es entre los 18 y 36 meses y en el sexo masculino. Se han establecido varios factores desencadenantes como un factor genético, infecciones virales y ocasionalmente posterior a vacunación.

Con mayor frecuencia se ha determinado que los niños sólo presenten 1 convulsión febril en toda su historia médica, pero 1 de 3 niños pueden recurrir y existen factores que determinan la reaparición de las convulsiones por fiebre, como son:

-Bajo grado de fiebre a tiempo de la primera convulsión.

-Niños menores de 12 meses

-Intervalo corto entre el inicio de la fiebre y la convulsión

-Antecedentes familiares de crisis febriles (padres, hermanos).

 

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Se ha descrito un riesgo del 3% para los pacientes con crisis febriles que evolucionan a epilepsia, y esto debe estar relacionado con otros factores como antecedentes familiares (como antecedentes de epilepsia) y de las características de la convulsión, mas no guarda relación con el número de convulsiones.

En cuanto se presenta un niño con convulsiones por fiebre, es imprescindible descender la temperatura ya que este es el desencadenante, a la vez de realizar una evaluación detallada para descartar otras causas de convulsiones. La medicación está planteada para poder controlar el proceso infeccioso, el manejo de la fiebre y evitar las posibles recurrencias de las convulsiones febriles hasta en un 75% de las ocasiones.

Las convulsiones por fiebre deben diferenciarse de las Epilepsias debido a que estas últimas están desencadenadas por una enfermedad del sistema nervioso central y las convulsiones por fiebre siempre están provocadas por fiebre en niños sanos. Se debe destacar a los padres que las convulsiones por fiebre son casi en su totalidad de muy buen pronóstico y el niño crece a su adultez sin secuelas posteriores, sin importar el número de crisis convulsivas que haya tenido.

Jesús Romero Silva

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